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10 de mayo 2007 - 00:00

"Hay que despegar la imagen de Liza Minnelli de Cabaret"

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Alejandra Radano, desde el sábado, será la Sally Bowles de «Cabaret» en la avenida Corrientes. Pese a que quiere que el público olvide a Liza Minnelli, su caracterización se le asemeja.
En las horas previas al estreno de «Cabaret», Alejandra Radano se muestra muy segura y con ganas de salir al ruedo. Es evidente que le importa poco haber obtenido este protagónico tras el alejamiento de Romina Gaetani (nunca se sabrá si el problema estuvo en sus cuerdas vocales), pero Radano se ocupa de dejar bien en claro que el papel de Sally Bowles está hecho a su medida.

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«Para mí este trabajo cierra una trilogía que comenzó en 'Chicago' (Teatro Opera, enero 2001) y siguió con 'La Opera de dos centavos' ( Teatro Alvear, 2004). Son mujeres de la misma época, con distintas modalidades, pero prácticamente con las mismas profesiones».

Luego de varias marchas y contramarchas «Cabaret» tendrá por fin su debut el sábado a las 20 en el Teatro Astral, que ha sido remodelado especialmente para esta ocasión. La versión es de Gonzalo Demaría y la dirección, puesta en escena y diseño de luces de Ariel del Mastro. La escenografía pertenece a Jorge Ferrari; el vestuario a Renata Schussheim y la coreografía a Elizabeth De Chapeaurouge.

Radano trabajó muy poco en televisión, pero finalmente se impuso a otras competidoras más mediáticas (Leticia Bredice, Paola Krum y Natalia Oreiro) por su mayor dominio del género musical. Basta con recordar sus espectáculos junto a Fabián De Luca y Diego Bros, entre ellos, «Canciones degeneradas» en donde recreó el cabaret berlinés de entreguerras sobre la base de una exhaustiva investigación que incluyó fotos, documentales y canciones inéditos en nuestro país.

La única preocupación que deja entrever Radano en su diálogo con este diario es la de llegar a tiempo a sus clases de canto. La intérprete acaba de concluir una extensa temporada europea de casi cinco años con el musical de Alfredo Arias «Concha bonita» y eso le ha permitido negociar su contrato en mejores condiciones que las que pactó en « Chicago». Radano, quien esta vez fue convocada sin previo casting, disfruta como una niña con tanto mimo y hasta bromea con eso: «Yo tenía una amiga que me decía: 'Vos vivís como Joan Collins y sos pobre como una rata' y yo le contestaba... ¡Tenés razón!»

Recuerda, sin rencores, que fue Elena Roger la que se quedó con el papel de Sally en el primer casting de «Cabaret» que se hizo en 2002 y que luego quedó trunco por problemas de producción. Ni siquiera Liza Minnelli es una rival demasiado peligrosa («Me gusta pero no es uno de mis íconos, prefiero a las cupletistas o a las cantantes francesas de segundo orden, más parecidas a Sally Bowles, pero sí le temo un poco al imborrable recuerdo que dejó la película de Bob Fosse. Uno dice: « Cabaret» y todo el mundo piensa en Liza Minnelli. La ósmosis que logró con 'Cabaret' es algo muy extraño, incluso para el cine. Yo estoy feliz de hacer este musical porque es uno de lo más hermosos del género y además tiene un trasfondo social... Eso es lo que a mí me interesa».

Periodista: El director Ariel Del Mastro dio a entender que esta versión tiene un sesgo político más fuerte.

Alejandra Radano: La obra transcurre en una época muy explosiva a nivel cultural y a la vez fue uno de los momentos más terribles de la historia. Eso se vive en escena. Lo que pasa es que todos los directores que abordan «Cabaret» quieren despegarse de la versión de Bob Fosse. Sam Mendes dijo lo mismo cuando la reestrenó en Broadway. Y Ariel Del Mastro, que a su vez colaboró con Mendes en la puesta española, también quiere hacer algo diferente. Es muy difícil sacarse esa marca. Aunque se haga una cosa nueva, siempre va a estar impregnada de las versiones anteriores. Es como hacer «La traviata», es una ópera que ya tiene un pasado y miles de versiones, ¿Cómo se supera una puesta de Visconti? 'Cabaret' es un musical que tiene su historia y uno tiene que batallar con eso y con íconos como Liza Minelli. Y yo acá me tengo que enfrentar a todo tipo de comparaciones, ya no con una lanza sino con un alambre en la mano.

P.: ¿Vio alguna otra versión de «Cabaret»?

A.R.: Vi la del Foliès Bergère en Paris, la de Italia que no me gustó nada y la de España.

P.: ¿Esa le gustó?

A.R.:
Me gustó más « Mamma mia», tiene canciones de ABBA pero es muy divertida.

P.: ¿Imaginan algún otro proyecto además de Cabaret?

A.R.:
Hace tiempo que quierohacer «Los siete pecados capitales», una obra de Kurt Weill para ballet y una cantante. La hizo Jean-François Casanovas, pero con play back, yo quiero cantarla en vivo y en español. ¡Tengo que pedírselo a Kive Staiff!

P.: Usted dijo recientemente que necesita actuar en Buenos Aires aunque le juegue en contra la diferencia entre el peso y el euro. ¿No exageró un poco?

A.R.: Me parece que no se entendió lo que quise decir. A mí no me mueve el dinero, es cierto, pero yo trabajo, no tengo un padre millonario...

P.: Eso quiere decir que vino a Buenos Aires con un muy buen cachet.

A.R.: Lo que quiero decir es que me gusta vivir bien, quiero estudiar, quiero viajar... Es en ese sentido que me interesa el dinero, no por una ambición de poder, yo quiero tener dinero para... ¡tener una vida estupenda!

Entrevista de Patricia Espinosa

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