2 de noviembre 2007 - 00:00

Ingenioso retrato de un personaje del litoral

«Poeta del Guarán» (Argentina, 2006, habl. en español). Guión y dir.: F. Martín Crotti. Documental.

Había que verlo a don Edgar Estigarribia, H grandote y de voz recia, embraveciendo al público de las bailantas con el solo recitado de sus versos de amor al pago, a las tareas rurales, a los animales, y al placer de la música y el baile. Mientras, don Tarragó Ros Padre, El Rey del Chamamé, calentaba los dedos sobre la acordeona. Y en el punto justo arremetía, con todos los suyos, y abajo se sentían los sapucai, las aclamaciones, y el temblor del suelo bajo los pies de los bailarines.

Fueron años de bailes, viajes, canciones, y litros de vino. Curiosa excepción en el ambiente, Tarragó Ros jamás tomaba. En cambio Estigarribia tomaba por él y por el resto de la humanidad, días enteros tomaba, y seguía recitando. El era poeta repentista, y además estanciero. Buenazo, loco, bohemio, una vez echó a un peón porque cazaba y vendía pajaritos. «El canto del monte no se enjaula», puso en el telegrama de despido.

Esta anécdota no figura en el documental de Federico Martini Crotti, pero se compensa con muchísimas otras similares o todavía mejores, contadas con gracia incomparable por amigos, vecinos, y peones, todavía admirados de su arte para describir el mundo litoraleño, y también admirados de su capacidad etílica. «Un docubiomusical chamamecero», define el autor a su obra, que es eso, y mucho más, porque está llena de entusiasmo, de ingenio, y de recursos humorísticos muy frescos e ingeniosos, que aprovechan muy bien las posibilidades de una isla de edición, pero jamás bromean a costillas de los entrevistados, sino con ellos, y en su mismo tono. Y lo mismo ocurre cuando la historia se pone seria, o cuando llega el momento de la emoción y la melancolía. Esto hay que destacarlo, sobre todo porque el autor «viene de otro palo», y aún así supo captar y transmitir el espíritu curuzucuateño de la gente como si se hubiera criado en esa tierra.

Exhibido con muy lindas respuestas en los festivales de Mar del Plata, Bogotá, San Francisco, Asunción del Paraguay, Oberá, y, claro, en el Festival Nacional del Chamamé, de Federal, acá se exhibe apenas cuatro fines de semana, en el Malba. Se recomienda no dejarlo pasar.

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