El desarrollo del segmento de la televisión digital es uno de los pilares sobre los que se construye el futuro en alta definición y, de acuerdo con numerosos especialistas, 2008 podría transformarse en el año de ese medio en los Estados Unidos. Calificada como el acontecimiento más significativo de la industria electrónica en los últimos 15 años -por encima de fenómenos masivos como fueron el VHS o el DVD en su momento-, la comercialización de televisores digitales alcanzaba una facturación de 20 mil millones de dólares hace dos años, y representaba apenas 10% de las ventas de televisores en los Estados Unidos. Para 2009, se estima que la facturación alcanzará los 65 mil millones y, a partir de los últimos meses de 2007, la venta de este tipo de aparatos constituye 90% del total.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Así, el fenómeno ha comenzado a compararse con el de los teléfonos celulares una década atrás, y cerca de 15% de los consumidores estadounidenses han adquirido para estas fiestas un receptor de alta definición.
El fenómeno se explica, por un lado, por la mayor oferta de programación por cable en alta definición, y por el otro, por las sustanciales rebajas en los precios de la tecnología en cuestión. A estas explicaciones hay que sumarle la existencia de una extensa oferta de periféricos capaces de aprovechar las cualidades de la alta definición, con lo que la misma no queda sólo reducida al los DVD o la programación específica por cable, sino que además se extiende a áreas como la de los videojuegos, la de la fotografía y la filmación amateurs e incluso la del mundo de la radio, ya que numerosas estaciones de los Estados Unidos emiten, en paralelo, una señal en alta definición que permite una mayor fidelidad de recepción, acercando la calidad de la AM a la de la FM, y la de ésta a la de los CD musicales.
Tampoco es menor la influencia del gobierno federal en esta explosión, a partir de haber establecido que desde el 17 de febrero de 2009, todas las televisoras deberán emitir únicamente señales digitales y abandonar sus contrapartes análogas. En el globalizado mundo del cable, esto implica que los tiempos también corren para el mercado local y sólo resta esperar que el fenómeno comience a darse en Argentina.
Dejá tu comentario