Pinamar - «Hasta pronto, mi amor», agridulce comedia suizo-alemana sobre los vaivenes sentimentales del camillero, la cocinera y la jefa de servicio de un asilo de ancianos, «Días de gloria/ Indigenes», fuerte drama bélico sobre los magrebíes y pieds-noirs que conocieron la Madre Patria recién el día que fueron a morir por ella en la II Guerra Mundial (y a quienes Francia todavía debe un mejor reconocimiento), y «Regresados», la comedia ácida de Bernard & Nardini que se presentó en video en Mar del Plata (y acá vino ya en fílmico), fueron los puntos máximos en la jornada de ayer de Pinamar.
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Por su parte, las conferencias de prensa plantearon diversos modos de trabajo, desde la coproducción uruguayo-chileno-argentina «Matar a todos», sobre el caso Berrios (el bioquímico de la Inteligencia Chilena eliminado por saber demasiado), que evidenció la continuidad del Plan Cóndor en los '90, hasta «Nadie inquietó más», una evocación de Narciso Ibáñez Menta que Gustavo Leonel Mendoza está haciendo con el sueldo de su trabajo en una telefónica.
Esteban Schroeder sueña estrenar su film simultáneamente en los tres países, mientras espera ver cómo sigue el proceso judicial que sufren ahora a algunos responsables del caso.
Mendoza, por su parte, no sabe cómo terminar su recolección de testimonios sobre Ibáñez Menta. «Tengo un problema: cada semana aparece alguien diciendo 'encontré un nuevo material para vos'. Ayer me trajeron cinco minutos de audio de 'El sátiro'. Ya tengo tanto material que podría hacer una miniserie». Pero hará una película, «para quienes conocieron la mejor versión de 'El hombre que volvió de la muerte' (la de 1969, claro), para quienes jugaban con el pulpito negro que se vendía como un raro merchandising, para quienes se perdieron todo eso por nacer más tarde. Espero que les guste a todos, les dé un poco de miedo, y la disfruten».
Como cerrando el círculo, Mendoza contó un recuerdo de infancia: «Descubrí a Ibañez Menta una vez que en el 'Kenya Sharp Club' pasaron 'El trapero', de 'Historias para no dormir', y, efectivamente, esa noche no pude dormir. Bueno, el presentador del 'Kenya' era Carlos Morelli, que ahora es, justamente, el director artístico de Pantalla Pinamar».
Poco antes, Celina Murga, muy simpática, presentó un anticipo de «Una semana solos», relato inspirado en algunas notas periodísticas sobre las primeras generaciones de chicos nacidos y criados en countries, sin mayor contacto con el mundo exterior. En uno de esos grupos, bastante endogámicos, su historia introduce un adolescente venido de otro ámbito.
«Hicimos un casting de countries, en algunos ni siquiera nos dejaron entrar, en otros las madres tenían bien claras las ventajas y desventajas de esa vida, y nos agradecían la posibilidad de una experiencia quizás enriquecedora para sus hijos», contó Murga, señalando también su propia infancia en una ciudad chica («que me daba la sensación de sociedad cerrada y aislada»), el atractivo visual de los countries, y su misma sensibilidad de madre reciente. ¿Hay algo autobiográfico en ese relato de jovencitos descubriendo la vida? La respuesta quedó picando: «Bueno, ¿quién no ha tenido algún primo?»
Mientras, «La extranjera», de Fernando Díaz, apechuga la etapa final respaldada en el premio Signis del reciente Festival de San Sebastián. «Viví cinco años en Francia, hice reportajes por toda Latinoamérica para el canal Arte, me adapto a cualquier lado, pero me atraen esas personas que se sienten ajenas hasta en su propia casa. Por eso imaginé una mujer que pasa del ruido de Barcelona al silencio de Indio Muerto sintiéndose mal en todas partes, hasta que encuentra su lugar en el mundo. No quiero decir esto, porque recuerda el título de una película, pero siempre lo digo». Para colmo, ambas se filmaron en San Luis.
La protagonista, María Laura Cali, menciona «El extranjero», de Albert Camus, que observa su propia vida como si fuera de otro, y elogia la actuación de Arnaldo André haciendo otra clase de persona ajena al lugar («la diferencia es que su personaje no lo sabe, cree que está integrado»). «La película iba a ser más 'de autor', pero gracias a André cambió de tono, agregó algo payasesco, que le dio más profundidad», concluye Díaz.
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