15 de octubre 2008 - 00:00

"La violencia no física es igual de dolorosa"

María VictoriaMenis realizóun film quegira en tornoa una mujerfea, y lasreaccionesque provocasobre losdemás ysobre símisma.
María Victoria Menis realizó un film que gira en torno a una mujer fea, y las reacciones que provoca sobre los demás y sobre sí misma.
Instalada en el segundo piso de lo que fuera una fábrica de jabón, la productora Todo Cine está a punto de lanzar dos películas con apenas 15 días de diferencia, cada una de estilo y destinatario también diferente, pero algo común en el apellido de sus autores: María Victoria Menis y su hijo Esteban Menis. Se impone la pregunta: ¿acaso no vio el hijo, desde chico, lo ingrato que es hacer una película?

«La necesidad de contar historias puede más», interviene Esteban. «Me enganché a los 11 años, cuando pisé un set de filmación. Estudié, trabajé en cine publicitario, colaboré en guiones televisivos, hice cortos, participé en 'El cielito' y 'La cámara oscura', ambas de María Victoria, y pronto estrenaré ' Incómodos', mi opera prima».

La madre, entonces, agrega: «Tengo un hijo abogado, una psicóloga, y dos que se volcaron al cine, Esteban y Cecilia, aun viendo que es tan poco redituable. Pero, como dice Chabrol, cuando el cine se hace con amor, se mira con amor». Y contagia.

Periodista: ¿De dónde partió para «La cámara oscura»?

María Victoria Menis: Me basé en un cuento de Angélica Gorodischer, sobre una mujer que va madurando sin que la aprecien, hasta que aparece alguien en su vida. Lo que más amo es que justo ella, la que menos quería salir en fotos, porque se sentía fea, y nadie la miraba, termina sintiéndose tan bien observada por un fotógrafo.

P.: ¿Se sentía fea, o era fea?

M.V.M.:
En el cuento es bizca, y cuando vieja también es chueca, pero fealdad y belleza son algo tan subjetivo, tan pegado a las modas y prejuicios, «Fulano es muy lindo pero mirá que no es estúpido», «Mengana es feúcha pero simpática», y encima está esa historia engañosa del Patito Feo que se convierte en cisne. Para mí lo ideal es que cada uno guste tal como es. Nuestra Gertrudis, más que fea, está como replegada, mira hacia abajo, sonríe poco, su madre la acomplejó. Por suerte el padre la alentó en otras cosas. Cuando ella en cierto momento se mira realmente, se gusta.

P.: Pero el marido y los hijos ni la miran.

M.V.M.: La quieren a su manera, han puesto el piloto automático en posición de recibir. Casi toda la historia transcurre en 1929 en una colonia de judíos entrerrianos. Ella tiene un marido adinerado, narcisista, lindos hijos, alguien diría «tan mal no la pasa», pero también tiene otros intereses, que los demás no perciben. Uno de los temas de mi obra anterior, «El cielito», fue la violencia conyugal. Acá muestro la violencia del desamor, la desatención, la indiferencia. Someter a una mujer a esas humillaciones es muchísimo más común que golpearla, y también duele.

P.: ¿Quién hace de fea?

M.V.M.: Muchas actrices lindas me dijeron «puedo afearme», pero yo quería un rostro especial, y lo encontré en Mirta Bogdasarián, muy expresiva, maravillosa. «No tengo mucho texto», me dijo. «Pero vas a tener muchos planos», le respondí. Muy bueno también el actor francés que hace de fotógrafo ambulante, Patrick Dell'Isola, que para esta película aprendió español, se adaptó a todos los bichos del campo, y al hotel sencillo en que nos alojamos el verano en Pipinas, un pueblo de la vieja ruta 36 donde también encontramos laguna, palmeras, casona centenaria, todo lo que pedía el cuento, y ese hotel adonde iban los directivos de la cementera que hasta hace poco alimentaba la economía del pueblo.

P.:¿Cómo se logra que la gente luzca natural en una película de época?

M.V.M.: Marcela Bazzano, directora de arte, y Mónica Toschi, vestuarista, fueron a las colonias, los museos, los archivos fotográficos, estudiando precisamente cómo hacer que la gente quede natural, y de ese modo la película fluya. También la fotografía de Marcelo Iaccarino busca lo natural. Eludimos esa digitalización que exalta los colores, y pinta todo el campo en «tono verde desodorante de ambientes». Otros apoyos fueron Anita Weinstein, que investiga sobre inmigración judía, el fotógrafo Adrián Gilardoni, que estudió cómo trabajaban entonces sus colegas, Rocambole, que para la escena de una fantasía infantil hizo un dibujo en base a revistas de hace un siglo, el músico Marcelo Moguilevsky...Y por si esto fuera poco, mis hijos y mi marido, el productor Héctor Menis, también me ayudan.

P.: ¿Y Angélica Gorodischer?

M.V.M.: Fue todo muy simple. Un día la llamé, «¿puedo ir a charlar con vos a Rosario?», le pedí permiso para filmar el cuento, con mi coguionista Fernández Murray le ofrecimos participar en la adaptación, pero se negó y dijo «vi 'El cielito', ustedes son los adecuados», le mandamos nuestro guión, «ustedes inventaron cosas buenísimas», y ahora le encantó la película. Ya está haciendo declaraciones a favor.

Entrevista de Paraná Sendrós

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