1 de febrero 2001 - 00:00

Lejos de saturar, aumenta el negocio de la intimidad

Lejos de saturar, aumenta el negocio de la intimidad
Pese a las críticas y los vaticinios de saturación del televidente que lanzan los analistas de medios bienpensantes, los programas que explotan en detalle la convivencia de gente anónima en distintos sitios (una casa, una isla) se siguen multiplicando y, con mínimas variantes, acaparan rating y enormes ventas publicitarias.

Por eso, hasta la Academia de Televisión, Artes y Ciencias de Hollywood está debatiendo ahora qué lugar otorgarles a los reality shows. Las nominaciones para los premios Emmy a los mejores programas de televisión ya están definidas y, aunque en la Academia no se cuestionan, ni por asomo, si otorgarán reconocimiento alguno a «Survivor» («Expedición Robinson» en la versión vernácula), sí se preguntan en qué categoría ubicar el fenómeno: ¿entretenimientos?, ¿documental?, ¿ficción?

Con la segunda temporada de «Survivor», que vuelve en los próximos días a la pantalla de la CBS, esta vez desde Australia, el posible regreso de «Big Brother», que se emitiría por la misma cadena, y los novedosos «The Mole» (va por su cuarto capítulo por ABC), «Making the Band» (ABC), «Temptation Island» (Fox) y «Popstars» (de la Warner Brothers), los programas parecen reclamar su inscripción en algún género.

«The Mole»
, algo así como «El saboteador», traslada a cinco mujeres y cinco hombres a un lugar secreto entre los cuales hay un supuesto participante que en realidad intenta que los grupos pierdan en las pruebas físicas o de ingenio. Nadie sabe quién es el saboteador y cada tres días se indaga entre los participantes si sospechan la identidad de «The Mole». Quien acierta el menor número de coincidencias es eliminado. El ganador será aquel que más sepa sobre el saboteador y se llevará un millón de dólares a su casa.

«Temptation Island»
(«La isla de la tentación») mezcla a cuatro parejas de novios y a unos treinta jóvenes solteros de ambos sexos en una isla en Belice. El objetivo del juego es probar la solidez y fidelidad de las parejas, luego de agruparlos por sexo en zonas opuestas de la isla, donde se los pone en contacto con los participantes no comprometidos, siempre bajo el ojo omnipresente de las cámaras.

Las alusiones sexuales en los avances y abundantes en el programa han provocado protestas. El rabino Kenneth Roseman, de la ciudad de Dallas, reclamó a la cadena la anulación de la difusión y pidió apoyo en la sociedad. «Tenemos ya una tasa de divorcios de 50% en ese país. ¿Debemos estar tranquilos con un programa que piensa que es normal ver hasta dónde se puede llegar para romper una relación?», interrogó.

Igualmente, «Temptation Island» va por sus primeros capítulos y ya consiguió un éxito similar al del resto de los reality.

De los mismos productores de «The Real World», ciclo que emitió la MTV, también este mes llega «Making the Band» («Armando la banda»), una suerte de concurso que incorpora ingredientes de la televisión verdad. Basado en la idea de «Popstars», que elevó al grupo de pop Bardot, surgido del programa, a los primeros puestos en los rankings musicales, consiste en convocar a jóvenes talentos masculinos que sepan cantar y bailar para cristalizarles el sueño del estrellato.

Doce finalistas viajan a Orlando y es ahí donde comienza el seguimiento con las cámaras de las actividades de las futuras estrellas quienes, además de sus prácticas cotidianas, toman clases de danza y canto. Se los somete también a pruebas para testear su carisma y destreza hasta que quedan cinco elegidos. Muchos de los reality shows apuntan desde su concepción a llevar a la fama a personas del común y otros, sin buscarlo, terminan generando ese efecto. En la escena local, sólo basta remitirse a la suerte de algunos de los participantes de «Expedición Robinson»: uno será conductor de un programa infantil, otro debutó en publicidad y pronto lo hará en televisión, dos ya trabajan en una tira de ficción, etcétera.

«Gran hermano» («Telefé»), «Expedición Robinson II» («Canal 13»), «El bar» («América»), constituyen las réplicas argentinas que saldrán desde abril («Solos en la casa» ya se emite por el «13» sin mucha repercusión) a conquistar al público con el formato que hace estragos en la televisión extranjera. Y ya hay decenas de programas piloto buscando su lugar en el nicho de la televisión verdad.

Sólo resta ver si algún creativo concreta la temible posibilidad de un «Truman Show»: el film en el que el personaje que encarnaba Jim Carrey era filmado las 24 horas y su intimidad transmitida a todo el planeta sin que él lo supiera.

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