25 de febrero 2008 - 00:00
Levy: "En Israel, somos como los gitanos del arte"
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La intimidad como territorio de descubrimiento
«En el grupo israelí Shalom hay médicos, maestros y soldados porque no se puede vivir sólo de la danza, aunque hace años seamos profesionales », señala Levy.
P.: Además de bailar los integrantes del grupo trabajan de soldados, granjeros, maestros, ¿cómo es eso?
G.L.: Tenemos doctores, maestros y soldados porque no se puede vivir sólo de la danza, aunque hace años seamos profesionales. El Estado da algo de dinero pero nunca lo suficiente. siempre recibimos lo mínimo en materia de subvención. Ni hablar de la relación con el deporte y en particular con el fútbol, área en la que yo trabajé y sé que mueve fortunas. La danza es literalmente amor al arte.
P.: ¿Fútbol y ballet? A simple vista dos disciplinas antagónicas.
G.L.: El fútbol es también baile, arte, coreografía. Si uno mira jugar a Messi, a Tévez, por supuesto a Maradona, no puede más que advertirlo. Fui presidente de la Federación Israelí de Fútbol durante diez años y vine a la Argentina varias veces, invitado por la AFA. En su momento me llevé algunos jugadores argentinos a Israel.
P.: ¿Y qué puede decir del Buenos Aires que vio hace varios años y el actual?
G.L.: Buenos Aires es la París de Latinoamérica y, en ese sentido, Israel es parecido artísticamente; es gente cálida, esta muy viva, no se cierra ni se duerme. Tel Aviv, por ejemplo, su arte, los edificios nuevos, los teatros modernos. Una diferencia quizás es que Tel Aviv es muy nueva, no así Jerusalén donde uno recorre historia de miles de años combinado por la máxima innovación en la ciudad nueva. Está siempre en pleno crecimiento. Algo parecido veo en Buenos Aires.
P.: Con tantos años de gira por el mundo, ¿cómo respondió el público a su espectáculo en los diferentes países?
G.L.: En Sudamérica son los más cálidos y creo que nuestro show impresiona porque las culturas tienen ese mismo temperamento, ese fuego, esa pasión y ritmo. Sentimos fascinación desde el público porque lo que hacemos lo sienten cercano.
P.: ¿Y en cuanto al público europeo o norteamericano?
G.L.: Son amables, pero lo más emotivo que recuerdo ocurrió antes de la caída del Muro de Berlín. Fue un show que dimos en la Polonia comunista. Estuvimos en un teatro que había sido construido por los rusos y, obviamente, no había ni un sólo judío en el público. Llenaron el teatro y nos ovacionaron, fue memorable.
P.: ¿Qué opina de grupos israelíes que se abocaron a otros estilos alejados del folklore, como «Mayumana» o «Sheketak», y a los que algunos acusan de comerciales sin personalidad?
G.L.: Opino que son tan o más buenos que otros grupos internacionales como Stomp. Son originales, tienen excelente nivel, buena gente y están a la altura de cualquier grupo globalizado. Shalom también es internacional, es profesional, venimos trabajando hace más de 30 años y eso se nota. Jamás recurrimos al playback.
Entrevista de Carolina Liponetzky




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