5 de noviembre 2008 - 00:00

Los superhéroes a la hora del desencanto

Diego Velázquez: Sólo entre los mayores de 40 hay fans de estos superhéroes. Es la generación que creció leyéndolos. A los chicos no les interesa porque tienen otros referentes.
Diego Velázquez: "Sólo entre los mayores de 40 hay fans de estos superhéroes. Es la generación que creció leyéndolos. A los chicos no les interesa porque tienen otros referentes".
"No es producto del Peterpantismo, sino una reflexión sobre la ausencia y la caída del padre", señala el actor Diego Velázquez en relación a «Aquaman», su primer espectáculo como director, con recursos multimedia e inspirado en su «superhéroe favorito» que él mismo interpreta, acompañado por Pablo Cura. La obra se exhibe los miércoles a las 21 en el Teatro del Abasto.

Velázquez es un intérprete muy apreciado en el medio teatral por su versatilidad. Entre otros, fue dirigido por Jorge Lavelli («Rey Lear»); Ciro Zorzoli («23.344» y en el Biodrama «El niño en cuestión»); Gustavo Tarrío (en «Decidí canción») y Alejandro Tantanian (en «Cuchillos en Gallinas» y «Los sensuales», actualmente en cartel). Es también uno de los actores preferidos de los escritores y cineastas Lucía Puenzo («XXY») y Sergio Bizzio («Animalada», «No fumar es un vicio como cualquier otro»).

Velázquez integra el elenco de «El niño pez», el segundo largometraje de Puenzo ( actualmente en postproducción) y protagoniza junto a Verónica Piaggio (la actriz de «La Madonnita») la película experimental «Cien tragedias», de Bizzio y Mariano Galperín, cuyo estreno está previsto en noviembre en la Galería Braga Menéndez. Dialogamos con él:

Periodista: En uno de los videos de «Aquaman» se ve a la Mujer Maravilla embarazada y a otros superhéroes en decadencia. ¿Hacia dónde va con esto?

Diego Velázquez: Tomé como base el libro «La fuerza» de Hernán La Greca. Son poemas bellísimos, que desmitifican a los superhéroes y los humanizan. Cuando quise ubicar al autor para pedirle los derechos, descubrí que vive en Estados Unidos y ahora es el nuevo Director Creativo para Cartoon Network Latin America. Tal vez Aquaman haya sido mi superhéroe de la infancia porque yo soy de Mar del Plata ¿Qué figura se puede adecuar más a ese hábitat? Hasta los catorce años devoré todos los comics de la Liga de la Justicia. Después me empezaron a interesar otras cosas y vendí todas las revistas. Y ahora me quiero matar porque algunas eran de colección y hoy valen una fortuna.

P.: ¿Cuándo se reencontró con el personaje?

D.V.: A fines de lo '90 salió una nueva serie que reformulaba la historia para hacerla más vendedora, ya que Aquaman fuera del agua no era muy útil que digamos, por eso lo sacaron de la Liga de la Justicia. En la nueva versión es un hombre resentido al que le mataron el hijo y dejaron manco. Ahora lleva la barba crecida, el pelo por los hombros y un odio que lo desborda. Por eso es más apto para adultos que para niños, como las películas de Batman, Hulk y otros superhéroes. Creo que esto responde a cierta moda y a un hecho muy concreto: la gente que hoy ocupalugares de poder creció con estos superhéroes. Los chicos de hoy no siguen a este tipo de personajes, sus verdaderos fans son los tipos de cuarenta y más.

P.: Pero usted transformó a Aquaman en un jubilado.

D.V.: Detrás de este superhéroe está la figura del padre infantil, ese hombre que todo lo puede hasta que un día descubrimos que tiene encima unas cuantas kryptonitas que lo debilitan. También quise hablar del papel del actor, del vacío que experimenta cuando abandona la escena, de las estrellas en decadencia que pretenden seguir siendo lo que ya no son.

P.: ¿Por eso el rey de los Atlantes ahora se gana la vida como atracción de feria?

D.V.: Es una manera de mostrar lo difícil que es, para un actor, insertarse en el campo laboral. Yo debí trabajar metido dentro de unos muñecos, justamente de Cartoon Network.

P.: ¿Se sintió degradado?

D.V.:
Hoy no lo haría. Pero en aquel momento no la pasé mal. Hice «La vaca y el pollito» y «Dexter». Después de un show de diez minutos me sacaba el traje, esperaba media hora y volvía a entrar. Pagaban bien y fue por poco tiempo, por eso lo disfruté.

P.: Háblenos de «El niño pez», la nueva película de Lucía Puenzo.

D.V.: Ahí ocurre de todo: asesinatos, persecuciones, droga, prostitución. Es la historia de Lala (Inés Efrón) una adolescente que se enamora de su mucama paraguaya (a cargo de la cantante Emme) y cuando se entera de que su padre también mantiene relaciones con la empleada, lo mata y se va al Paraguay. Esto es sólo el comienzo.

P.: ¿Qué hace usted en la pleícula?

D.V.: Un entrenador de rottweilers. Es un personaje oscuro, introspectivo, con una gran carga de violencia, que vive solo en un galpón con sus perros encerrados en caniles. Fue una experiencia muy excitante. De a ratos me sentía dentro de una película de acción. Tuve que tomar clases con un adiestrador de perros, aprendí a disparar porque en el final hay un gran tiroteo, y también me enseñaron a manejar una camioneta enorme, llena de rottweilers.

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