21 de noviembre 2005 - 00:00

"Lucro cesante": de cómo ocio es igual a alienación

Luciana Lifschitz, Violeta Urtizberea y Julieta Zylberberg aportan franca comicidad a lastres amigas que sufren casi patológicamente unas vacaciones en la sutil comedia dehumor negro «Lucro cesante».
Luciana Lifschitz, Violeta Urtizberea y Julieta Zylberberg aportan franca comicidad a las tres amigas que sufren casi patológicamente unas vacaciones en la sutil comedia de humor negro «Lucro cesante».
«Lucro cesante» dramaturgia y Dir.: A. Katz. Int.: L. Lifschitz, V. Urtizberea y J. Zylberberg. Mús.: N. Villamil. Ilum.: A. Le Roux. Esc.: D. De Paula. Vest.: M. Recalde. (Abasto social club.)

A la juventud de hoy se la suele asociar con el descontrol, la falta de límites o la búsqueda de una libertad absoluta; pero en esta nueva pieza de Ana Katz los términos parecen haberse invertido, ya que sus tres protagonistas, que rondan los ventipico, encarnan muchos de los temores, represiones y prejuicios de los «veteranos» de clase media.

Amanda, Wanda
y Samantha comparten su primer veraneo de «adultas» sin saber cómo manejar su tiempo libre y con serios problemas para cooperar entre sí.

Al organizar todas sus actividades según pautas muy rígidas, lo único que logran es cambiar una rutina por otra, boicoteando toda posibilidad de disfrute. Lejos de capitalizar su recién estrenada libertad las chicas se enredan en obstáculos imaginarios. Dudan en hacer uso de la casa que alquilaron (sólo porque esperaban que el dueño saliera a recibirlas) o pierden el día discutiendo cuál es el mejor horario para ir a la playa. No pueden conectarse con el placer aún cuando cuentan, supuestamente, con el permiso de sus mayores («Sería emocionante hacer el amor lejos de casa. Si lo hago te cuento...» le dice Samantha a su madre).

«Lucro cesante»
denota una dramaturgia claramente influida por el cine, la otro disciplina de Katz, quien ya fue galardonada en varios festivales por su película «El juego de la silla», también estrenada en versión teatral. Así cada escena se funde con la siguiente generando un fluido devenir temporal, donde es posible apreciar la evolución de cada personaje y sus innumerables contradicciones.

Los diálogos de la obra son desopilantes y desnudan una realidad que ya sea por temor al vacío o por la fuerza de la costumbre suele pasar inadvertida. Ocio y alienación se dan la mano en esta comedia de sutil humor negro que acaba de celebrar sus primeras cien funciones. Luciana Lifschitz, Violeta Urtizberea y Julieta Zylberberg (de destacada participación en «La niña santa» de Lucrecia Martel) dan vida a tres jovencitas de marcada personalidad y fácilmente identificables. Pero cabe agregar que su magnífica labor, además de enriquecer los señalamientos de la autora, aporta una franca comicidad a personajes que por momentos bordean lo patológico.

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