21 de agosto 2008 - 00:00

Marikena Monti: una protesta sólo nostálgica

Marikena Monti evoca los tiempos del café concert en su espectáculo sobre canciones de Jorge Schussheim.
Marikena Monti evoca los tiempos del café concert en su espectáculo sobre canciones de Jorge Schussheim.
Marikena Monti canta a Jorge Schussheim. Con Martín Pavlovsky (piano). Libro: Patricia Zangaro. Dir. y puesta: Alejandro Ullúa. (Maipo Club, todos los martes.)

El café concert fue un género teatral-musical que simbolizó fuertemente a la década del 60 porque, en ese espacio pequeño, para un público culto y minoritario, sucedían cosas que la censura no dejaba pasar en otros ámbitos. Así, desde la música, la ironía, el teatro de comunicación directa, la complicidad con una platea siempre iniciada, se criticaba al poder, a la moral retrógrada, a la represión, y se abogaba por un mundo más libre, y por el arte, el amor y la libertad como patrones de conducta a seguir. Pasó mucho tiempo. La sociedad es otra. No hay dictadura ni censura oficial, ni pelos largos «mal cortados en una seccional», como decía una conocida canción «de protesta». Probablemente por eso, tampoco tiene ya el mismo sentido aquel viejo formato.

Marikena Monti y Jorge Schussheim son dos personajes emblemáticos del género: ella, como una de sus voces principales, él como uno de sus autores más importantes. Tra-Escribe Ricardo Salton bajaron juntos en los 60 y ahora volvieron a unirse en este espectáculo llamado, sin mucha sutileza, «Viejitos chotos».

Las canciones son las mismas que integraron aquel legendario disco «No todo va mejor con Jorge Schussheim» y que también fueron parte de distintos espectáculos: «Balada de Juan y María», «Las cosas que pasan», «Confesiones junto al Sena», «Todo va mejor», «Mi personaje inolvidable», «Antes y después», etcérera. También son los mismos el director y puestista Alejandro Ullúa y la libretista Patricia Zangaro, históricos colaboradores de Marikena. Y con su desparpajo, su frescura, su cuidado por las melodías es la misma cantante que sigue apostando a esta manera cercana de relacionarse con el público.

Pero el mensaje y el discurso cambiaron con el entorno. Y como ya no tienen el mismo sentido, queda al descubierto que la mayoría de ese repertorio hoy no posee muchos más valores que la nostalgia. A pesar del profesionalismo de un pianista que toca apenas los acordes de acompañamiento en un piano vertical -tal como corresponde a la austeridad del formato- y de los esfuerzos de Marikena Monti por sostener su toque militante que sólo puede transmitir a quienes lo viven desde el recuerdo.

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