23 de noviembre 2007 - 00:00

Melodrama mongol para buscadores de curiosidades

«Mi dulce Jinjiimaa» (Jinjiimaa, Mongolia, 2005, habl. en mongol). Guión y dir.: O.Mashbat. Int.: N. Battsetseg, P. Tserendagya, D. Gantsetseg, U. Batbaatar, Y. Ariunaa.

Hay que imaginarse una mujer como Lolita Torres a los cuarenta, sufriendo como Libertad Lamarque en una película comercial mexicana de los '70. Pero se llama Natsagdorj Battsetseg, y sufre en una película de Mongolia, que allá debe ser muy comercial, como cabe deducir por la siguiente enumeración: Niña sorda en un pueblito perdido. Violación. Intento de venganza. Sacrificio: un buen tipo asume los cargos. Embarazo. Madre soltera.

Nieve. Paso del tiempo. Intento de familia. Nuevo sacrificio: el buen tipo vende su ganado para pagar una operación del oído. Inquina de un tercero. Acechanzas. Fuga desesperada. Familia desencontrada. Más paso del tiempo. Más sacrificio, ahora para educar a la hija. Vergüenza. Superaciones personales. Un concurso de canto (no la madre, sino la hija). Y, en el último tercio, un posible camino hacia el reencuentro familiar y la felicidad... si la gente respetara los semáforos.

Cumpliendo con los preceptos del viejo melodrama, el director Ochir Mashbat (el de «Querida madre que vienes a mis sueños») logra una pieza naturalmente ingenua, de estilo antiguo y anticuado, pero que encierra para nosotros dos curiosidades: ver cómo es Mongolia, donde al parecer el público mantiene la inocencia de otros tiempos, y, más curioso todavía, ver cómo han cambiado esos tiempos. Porque el malo de la película, el violador, el prepotente, el resentido social que trata de arruinar la vida de esa familia, es el presidente del Partido Comunista local. Y encima cree que los malos son los otros, y sigue haciendo daño aunque el mundo haya cambiado hasta en Mongolia. A quien antes el cine socialista pintaba como personaje modelo de la comunidad, ahora el poco cine que se hace por ahí lo describe como un ser perverso que abusa de su autoridad. Y no se trata de una película política, lo que es muy significativo.

Tampoco se trata de una gran película, lo que es una lástima. De todos modos, quienes amen el género melodramático han de hallarla interesante.

P.S.

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