2 de noviembre 2005 - 00:00
"Mi vida cambió para bien cuando Mia me descubrió"
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En el reportaje a «Vanity Fair», Woody Allen reconoce que
debió haber cortado mucho tiempo antes su relación con Mia
Farrow, pero no se atrevió.
Soon-Yi Previn, ahora de 34 años, es la hija adoptiva de Farrow y el músico Andre Previn. Allen mantuvo una larga relación con Farrow hasta que la actriz descubrió en el departamento del director fotos de su hija Soon-Yi desnuda. El escándalo resultante -Farrow acusó a Allen de abusar de otra hija que adoptaron juntos- fue extremadamente violento y público, aunque ahora Allen insistió en que cambió su vida de un modo positivo.
«Que Mia descubriera esas fotos terminó siendo uno de los grandes momentos de suerte de mi vida, porque me liberó. En realidad, yo debía haber cortado mucho tiempo antes mi relación con Mia, pero no lo hice», le confiesa a «Vanity Fair». «Por eso, fue un momento crucial para bien. Si alguien me hubiera dicho, cuando era joven, que acabaría casado con una chica 35 años más joven que yo, y coreana, y no del mundo del espectáculo ni interesada en el mundo del espectáculo, le habría dicho 'estás completamente loco'», confesó.
«Todas las mujeres con las que salí en mi vida antes de ella tenían más o menos mi edad», agrega.
«Y aquí estoy, casado desde hace tanto tiempo con ella, más asentado, menos ansioso y mucho más viejo. Creo que es eso lo que evita cualquier tipo de conflicto en la pareja».
Con todo, dice que pese a los golpes logró sobrellevar bien la situación. «Mi analista me dijo, en aquellos tiempos, que estaba dispuesto a escuchar cosas muy interesantes sobre mí, pero no fue así. Creo que se terminó desilusionando.Al poco tiempo me reprochó que escucharme a mí en sesión era como escuchar a un contador público».
Y avanzó diciendo: «Para ser una persona del espectáculo, soy tremendamente atípico. Nunca fumé marihuana, nunca probé la cocaína. Jamás superé la velocidad máxima en las autopistas. Nunca tomé pastillas para dormir. Nunca sentí curiosidad por las drogas, y tampoco por viajar. En realidad, no soy curioso en absoluto. Deben ser parte de mis síntomas. Creo que se llama la depresión del bajo perfil».
La nueva película de Woody Allen, quien ganó el Oscar por «Annie Hall-Dos extraños amantes» en 1977, se titula «Match Point» y se estrenará en diciembre en los Estados Unidos. Rodada en Londres y protagonizada por Scarlett Johansson («Perdidos en Tokio»), la película fue proyectada en mayo en el Festival de Cannes y, según la crítica que la vio allí, se trata de uno de sus mejores films a la fecha, sólo comparable a su última gran película en mucho tiempo, «Crímenes y pecados».
«Vanity Fair» le pregunta, a esta altura de su carrera, como se considera como director, y responde «notable» por el conjunto de su obra, aunque se lamanta de no haber podido hacer películas de la genialidad de «8 y medio» de Fellini o «El séptimo sello» de Bergman. «Siento que ese nivel de grandeza como el de ellos, o el de Kurosawa, no está en mí. Puede que no esté en los genes, o simplemente no tengo la profundidad humana para hacerlo».



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