(20/12/2000)El cantautor andaluz Carlos Cano murió ayer a los 54 años a causa de un paro cardíaco. Muy famoso en España, el público argentino también conoció su arte este mismo año, cuando ofreció una serie de recitales en La Trastienda.
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Cano impulsó en los últimos años un rena-cimiento de la copla, un género popular en Andalucía. En sus numerosos discos, entre los cuales figuran «A duras penas» (1976), «Si estuvieran abiertas todas las puertas» (1983) y «Quédate con la copla» (1987), rescató del olvido canciones muy antiguas y compuso otras nuevas. Cano había nacido el 28 de enero de 1946 en Granada y fue uno de los mayores exponentes de la copla y la canción popular española. Tras permanecer unos meses en el extranjero durante los años de Franco, en 1968 compuso su primera canción, «La miseria», y en 1972 participó en el histórico recital que organizó la UNESCO en París en memoria de Federico García Lorca.
En la época de Franco varias de sus canciones estuvieron prohibidas. Vivió en algunos períodos en Alemania, Suiza y Holanda. En 1976 grabó su primer disco y en 1977 fue editado «A la luz de los altares», obra en la que recupera los ritmos populares andaluces. Una de sus canciones más conocidas, «María la portuguesa», la dedicó a la famosa cantante de fado Amalia Rodrigues.
Posteriormente, su obra destacó por sus influencias de carácter arábigo andaluz e incluso de la música del Caribe. Una de sus canciones rinde homenaje al cantante Miguel de Molina,«Dormido entre rosas», dentro de su obra «Luna de abril» (1988).
Su popularidad creció con «La murga de los currelantes», contenido en el disco «A la luz de los cantares» (1976).
Tras colaborar en 1990 en la grabación de un disco de canciones de Imperio Argentina, publicó cuatro años después «Formas de ser». Cano sufrió un primer accidente cardiovascular en 1995, pero salvó la vida tras una larga operación en una clínica de Nueva York. Tres años más tarde, fue nombrado «Artista de la UNESCO por la Paz», en París.
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