"La novela romántica de estos tiempos tiene códigos diferentes"

Espectáculos

El amor no pasa de moda, sostiene la autora, best seller en el género, pero requiere otros elementos: política, intrigas y, sobre todo, menos ingenuidad.

“El amor no pasa de moda pero ya no se acepta la novela rosa, los lectores quiere el amor con sus problemas, imperfecciones, dramas y placeres, y no sólo el amor de la pareja sino las pasiones personales que mueven el mundo”, dice Viviana Rivero, que acaba de publicar “Una luz fuerte y brillante” (Emecé). Se trata de una historia amorosa, ambientada en Siria en medio de la guerra, que la lleva a hablar de amores y odios, sexo y tabúes. La cordobesa Rivero es abogada y el éxito de sus novelas ha hecho que se la considere la “reina de la novela romántica en la Argentina”.

Periodista: Su nueva novela, si bien es histórica y romántica, también es política y se desarrolla en un escenario internacional.

Viviana Rivero: Sucedió que me encontré con una pareja que, huyendo de la guerra en Siria, se había radicado en la Argentina. Me impresionó lo que me contaron, cómo se vivía allá, en Damasco, en Duma, la violencia, cómo fue el escape. Dado que la Argentina es un país que abrió las puertas a los refugiados de esa guerra, pensé en escribir una novela con ese tema y eso me requería hacer una investigación. Por un lado ya tenía lo que me habían contado, pero debía sumar detalles, datos concretos y otros personajes de origen musulmán; para poder crearlos tenía que conocer costumbres, formas de vida, relaciones. Me interesaba la estirpe de las mujeres que van pasando de generación en generación con una pequeñísima cuota de rebeldía. No es como aquí que se puede luchar por los derechos, se puede salir a la calle y hay leyes. Allá los decretos pasan de boca en boca en voz baja. A partir de ese conjunto de ideas nacieron dos historias. Una, que transcurre en 2014, es la de Álvaro, un fotógrafo argentino, residente en Barcelona, que viaja a cubrir la guerra y termina atrapado en un edificio en ruinas, sin comida ni agua, siempre a punto de morir; allí conoce a Salma, una universitaria musulmana que le hará tambalear sus paradigmas. Esa historia es atravesada por otra que transcurre años antes, durante el esplendor sirio de los años sesenta. Nunú, una mujer sometida desde chica, recibe esa cuota de rebeldía que las mujeres se pasan en voz baja, y cuando es mayor llega a tener poder, y habrá que ver si tantos años de sometimiento no la han acobardado. Cuento esas dos historias entrelazadas. Voy del esplendor, del intento de ampliación de los derechos de las mujeres, a las rebeliones, revoluciones que fueron llevando a la actual Siria rota.

P.: En sus novelas anteriores ya venía contando de mujeres que emprenden desafíos.

V.R.: Cómo escritora de novela histórica me tientan las historias de pioneras. Desde hace doce años escribo sobre mujeres fuertes. Aquellas que se animaron a hacer algo cuando aún se les decía: que eso no era cosa de mujeres. La novela histórica es inspiradora. Mis novelas surgen del impulso de hablar de mujeres que rompieron el molde. En “Una luz fuerte y brillante” Nunú, mujer sometida, tercera esposa de un magnate, de pronto se ve con la parte de una herencia que le permite hacer lo que quiera con su vida, pero después de la vida que llevó, ¿sabe hacerlo? Y Salma, que es joven, en el ambiente en que fue criada, ¿será capaz de tomar decisiones que le permitan encarar por las suyas su vida?

P.: ¿Le costó tratar lo musulmán?

V.R.: Mucho. Me encontraba con huecos. Un caso: los sobrenombres. Dudé y consulté en el Centro Islámico y me dijeron que allí no se usan, que se pierden con la adolescencia y usarlos es una falta de respeto, se los usa para menospreciar. Ni en la pareja se usan. Hay conceptos distintos del amor, del sexo, de la muerte, de la libertad. Los hombre se pueden casar con varias mujeres de cualquier religión siempre que las mantengan con igual cantidad de dinero, en tanto que las mujeres solo pueden casarse con un hombre, que tiene que ser musulmán. Cómo occidental me costaba entender eso, tuve mucho que aprender para que la historia que escribía fuera verosímil. Al adentrarme en el conflicto la guerra dejó de ser simple, me mostró que pelean varios países, muchos de forma encubierta, arrasando pueblos que tienen la suerte o la desgracia de tener petróleo. Todas esas cosas, que parecen condimentos de la historia, son centrales y me llevaron más de lo pensado. Álvaro, el fotógrafo argentino, que teme ser secuestrado o asesinado, me permitió poner en él mis sorpresas de argentina ante un mundo tan diferente.

P.: ¿Por ejemplo?

V.R.: Quería saber no lo que debe ser sino lo que es. ¿Realmente usan el velo porque quieren o porque las obligan? Cuento de un hombre casado que le dice a su mujer que va a tomar una segunda esposa; quería saber cómo tomaba eso esa primera esposa. ¿Le resulta normal? ¿Lo sufre? ¿Viven todos en la misma casa o bien en distintas casas? ¿Hay rivalidad? ¿Los hijos se llevan bien, como hermanos? Me aparecieron ese tipo de interrogantes antes de escribir y muchas veces a medida que escribía. Por suerte los sirios que leyeron la novela me dijeron: has logrado captar lo que es estar allá.

cccccccConduciendo el programa de televisión “Gallos de media tarde” en DirecTV.

Temas

Dejá tu comentario