14 de noviembre 2011 - 11:49

Pearl Jam sacudió a 40 mil fanáticos en La Plata

Pearl Jam
Pearl Jam
La banda estadounidense emblema del grunge Pearl Jam hizo delirar a más de 40 mil fanáticos en el Estadio Único de La Plata y profundizó la devoción que generan en el público argentino, en el marco de la gira mundial que realizan en celebración de su vigésimo aniversario de trayectoria.

Tras sus históricos conciertos de 2005 en el estadio de Ferrocarril Oeste, el grupo liderado por el cantante Eddie Vedder congregó a una legión de fans que se mostró entregada y que no paró de ovacionar a los músicos desde que sonó el primer acorde hasta que se despidieron del escenario, al cabo de casi tres horas de show y 34 canciones interpretadas.

El grupo de Seattle -el más popular surgido de la escena grunge a principios de los 90 junto a los extintos Nirvana- no escatimó en emociones para los fans y entregó hits imborrables como "Jeremy", "Even Flow", "Do The Evolution", "Release" y "Black".

El quinteto que completan Mike McCready (guitarra líder), Stone Gossard (guitarra rítmica), Jeff Ament (bajo) y Matt Cameron (batería) -más un tecladista- subió a las 21:15 al escenario, despojado de cualquier tipo de escenografía.

La hermosa y reposada "Release" abrió el concierto, pero de inmediato Pearl Jam lanzó la primera descarga eléctrica de la noche mediante la rockera "Go", desatando el pogo de los fans del camo vip y trasero, que desde las tribunas se observaba como una masa uniforme.

Pese a que no llegó a empañar la fiesta, la calidad de sonido en determinados sectores del estadio dejó un sabor agridulce a parte del público, principalmente por los bajos decibeles en el primer tramo del concierto.

Asimismo, la voz de Vedder sufría variaciones, quedando tapada por los instrumentos en algunos temas o saturando en otros, mientras que las guitarras podían sonar claras en determinados pasajes o, por el contrario, formaban una caótica bola de ruido.

"El estadio es muy lindo pero ustedes son mejores", dijo Vedder en español, ayudado por un machete, en una de sus primeras palabras dirigidas a la multitud.

Si bien el público estallaba en una ovación ante cada intro y coreaba de punta a punta cada tema, recién a la décima canción llegó el primer hit, "Even Flow", perteneciente a su inolvidable disco debut "Ten" (1991).

Las gargantas de la multitud parecían reventarse en el estribillo de este demoledor tema, lo mismo que en la incendiaria "Do The Evolution", del álbum "Yield" (1998), donde el público y la banda parecían jugar un duelo para ver quien alcanzaba mayor intensidad.

A esa altura del concierto la seguridad del estadio ya había logrado controlar la invasión de público del sector de las populares que, tras derribar una valla, comenzó a pasarse al campo trasero.

Luego de "Wasted Reprise" y "Life Wasted", llega la monumental "Jeremy" -donde se hace casi imposible escucharlo a Vedder tapado por casi 50 mil voces- y otra de "Ten", la cruda "Porch", marca el fin del show luego de una extensa coda con las violas de McCrady y Gossard bien al frente.

La primera tanda de bises se inició con Vedder empuñando una guitarra en solitario para "Just Breathe" y luego llegó un momento a puro punk con "Supersonic" y el cover de The Ramones "I Believe In Miracles".

"Yo vine a la Argentina por primera vez hace 15 años para acompañar a los Ramones. Extraño mucho a Joey, Dee Dee y Jonnhy. Ellos los querían mucho a ustedes", dijo el vocalista al presentar la canción del cuarteto neoyorquino, del que se observaron una gran cantidad de remeras en el estadio.

El segundo bloque de bises tuvo más covers -"Mother" de Pink Floyd y "People Rockin In The Free World" de Neil Young- y los clásicos "Alive" y "Black", que desataron una extensa ovación de la gente, mientras Vedder se tomaba la cabeza y observaba maravillado al público.

Sobre el final, el cantante arrojó por lo menos cuatro panderetas a los fans del campo vip y además se bajó del escenario para entregarles botellas de vino tinto de las que bebió del pico durante todo el show.

"Yellow Ledbetter", marcó el cierre definitivo del recital y por último Vedder tomó el micrófono y se despidió con un "Nos volveremos a ver pronto".

Dejá tu comentario

Te puede interesar