Policía entre "amish"

Espectáculos

Peter Weir forma parte de los directores australianos que aportaron algo de originalidad a Hollywood en los '80. El reconocimiento de su indudable talento llegó a partir de dos películas, «Gallipoli» (1981) y «El año que vivimos en peligro» (1982), ambas protagonizadas por Mel Gibson y en las que, sobre un fondo de tinte político o de denuncia, Weir profundizaba su búsqueda sobre los temas que hacen a toda su filmografía: el choque entre mundos diferentes y la identidad.

«Testigo en peligro»
es la primera producción norteamericanade Weir y, en un contexto policial, vuelve a poner en escena lo que a esta altura es su obsesión. En el transcurso de un viaje, el pequeño hijo de una mujer amish es testigo involuntario de un asesinato, y es allí donde entra en escena el detective John Book (Harrison Ford). En el devenir de la investigación, Book descubre una conspiración que involucra a sus propios superiores y a otros oficiales de la policía y, herido, debe buscar refugio en el seno de la comunidad amish a la que pertenecen sus protegidos.

En esa instancia se produce el choque entre mundos característico de Weir. Los amish, una sectade origen menonita que predicaun retorno al cristianismo primitivo, viven en una sociedad bucólica, ajena al «progreso». Sus valores y sus códigos son absolutamente extraños para Book, y la imposibilidad de asimilación entre paradigmas culturales tan disímiles es la película misma, que profundiza mucho más allá del motor policial que está en su génesis.

Lo mejor de Peter Weir sin lugar a dudas estuvo en sus inicios, y esta edición en DVD de «Testigo en peligro» permite apreciar la dimensión entonces incontaminada por Hollywood de un director que vale la pena admirar.

H.M.

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