8 de diciembre 2005 - 00:00

Pollito simpático en película sin rumbo

«Chicken Little»: el primer Disney de animación computada sin Pixar carece de la chispa y del humor simultáneo para chicos y grandes.
«Chicken Little»: el primer Disney de animación computada sin Pixar carece de la chispa y del humor simultáneo para chicos y grandes.
«Chicken Little» (id., EE.UU., 2005; dobl. al esp.). Dir.: M. Dindal. Voces: G. Kazka, F. Peña, J. Acosta, A. Pietra, D. Fucks, P. Echarri, N. Dupláa.


"Chicken Little" (en esta película se dobla todo, menos el título) es el debut de Disney en la animación computarizada después de romper su sociedad con Pixar, cuyos films («Toy Story», «Buscando a Nemo», «Monsters» y «Los increíbles») le dieron a la compañía del ratón Mickey un inesperado nuevo boom en el mercado desde comienzos de los años 90. Y el nerviosismo del debutante se nota.

Más allá de la simpatía y cierta ternura del nuevo protagonista, al igual que la moderada gracia de algunos de sus compañeros animados de elenco, la falla principal de esta película está en su guión. Como si el libro no se hubiera decidido entre una variante del clásico del pastor mentiroso, o una fábula sobre superación personal, o una historia fantástica de extraterrestres, «Chicken Little» puede resultar, para chicos y grandes, una película algo desconcertante.

No es improbable que, en lugar de indecisión, los libretistas no hayan encontrado la manera de estirar, a la medida de un largometraje, la historia del pollito al que todos creen mentiroso y el final en el que se comprueba que decía la verdad, y por eso incluyeron en su mitad la proeza del enquencle Chicken Little y su revelación como astro del béisbol. Una lección para padres que no confían en las potencialidades latentes de sus propios hijos, y que suelen mezclar culpa con emoción cuando resultan triunfadores.

Ahora bien, qué tiene que ver ese triunfo en el campo de juego con la posterior invasión de marcianos a la tierra, a la manera de una versión para chicos de la reciente «La guerra de los mundos» de Steven Spielberg, es algo difícil de responder. Lo que se siente es que «Chicken Little» es como dos capítulos de una misma serie mezclados en una única película.

El diseño de personajes, los fondos y las ambientaciones son irreprochables, pero es indudable que, además de su falla central de guión, lo que le falta al nuevo producto Disney son la picardía y los marcos de referencia de Pixar, que conseguían hacer reír a los chicos mientras no dejaban de hacer guiños cómplices a los mayores, con parodias o subrayados de un humor muy moderno, el mismo que comparte con su productora rival Dreamworks («Shrek»). Quien busque algo parecido en «Chicken Little» saldrá defraudado, en especial los mayores, ya que a los más pequeños las monerías y aventuras del pollito podrán divertir, aunque hasta cierto punto (Chicken ni siquiera baila, como lo hace tan divertidamente en el website oficial).

Al igual que
«Los increíbles», «Chicken Little» tiene voces de «celebridades» argentinas como Guido Kazka, Florencia Peña, Juan Acosta y, brevemente, en la vuelta de tuerca final (el mejor chiste del film), de Pablo Echarri y Nancy Dupláa. Así, por ejemplo, un relator de béisbol (Diego Fucks) adquiere el tono de la Oral Deportiva, y en otro momento se oye decir un «golazo», expresión que hubiera dejado perplejo a Joe DiMaggio.

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