Preocupan a Sony las reacciones por "Código Da Vinci"

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Los Angeles - La sensibilidad religiosa, como lo demuestran en su forma más extrema las sangrientas reacciones en el mundo por las caricaturas de Mahoma, preocupa hoy más a Hollywood que en los años 50. Sony Pictures, en consecuencia, no deja de evaluar los pasos que dará para el futuro lanzamiento de su película estrella para la temporada, pero que podría al mismo tiempo acarrearle más de un dolor de cabeza. Se trata de la versión para el cine del best-seller internacional «El código Da Vinci», en cuyo argumento se sostiene que Jesús se casó, que nunca se levantó de la tumba, y que el Opus Dei encabeza una conspiración eclesiástica para que esas cosas nunca se sepan. Ya desde la aparición del libro, desde sectores católicos se alzaron voces indignadas contra esta visión de la historia. La Sony, propietaria de la Columbia Pictures, no quiere resignar las posiblemente fabulosas ganancias que le redituará esta película (si su público sólo reprodujera la cantidad de sus lectores a nivel mundial, sería un taquillazo sin precedentes) pero a la vez intenta poner paños fríos en el lanzamiento, casi a la manera de las tabacaleras. Es decir, venderá el producto, pero admitirá que puede ser dañino.

En los últimos días, Sony decidió anticiparse a las críticas por «blasfemia» que seguramente se oirán tras el estreno en cine de la película, que interpretan Tom Hanks y Audrey Tautou y dirigió Ron Howard, y puso ayer en Internet el sitio thedavincichallen ge.com, especialmente dedicado a todos los detractores, especialistas o no, de la novela de Dan Brown. El sitio contiene ensayos y estudios de 45 escritores cristianos, profesores universitarios y líderes de organizaciones religiosas que han condenado la novela. Después del estreno, también albergará las opiniones de quienes se hayan sentido ofendidos.

Entre quienes escriben ahorafigura Gordon Robertson, hijo del pastor evangélico Pat Robertson y coconductor del programa de televisión «The 700 Club»; Richard J. Mouw, presidente del Fuller Theological Seminary, y Darrell L. Bock, titular de estudios teológicos sobre el Nuevo Testamento en la Universidad de Dallas y autor del libro «Rompiendo el código Da Vinci». El sitio también reproduceonline informaciones de agencias de prensa sobre las reacciones negativas que vaya produciendo el film, en especial aquellas vinculadas al Opus Dei.

Un vocero de la Sony Pictures,
Jim Kennedy, le dijo al diario «The New York Times» que «esta iniciativa de la empresa no tiene antecedentes, y debería ser modelo para otros estudios cuando vayan a comercializar films controversiales. En el pasado, todos hemos sido testigos de los efectos no deseados, en una parte del público, que tienen algunas películas sensitivas, y creo que es hora de que todos puedan tener su palabra. Eso contribuye al diálogo y el entendimiento».

Si bien el sitio, hasta el momento, contiene en su mayor parte la visión de escritores y predicadores cristianos y evangelistas, la Sony no ha tenido demasiada fortuna cuando pidió la colaboración de sacerdotes católicos. La novela, como recordarán sus lectores, señala al Vaticano como la «fuente de la conspiración». El estudio admitió que hizo numerosos contactos para contar con esa participación católica, hasta ahora sin resultados.

La Sony mantuvo una reserva absoluta acerca de las características de la película, cuyo estreno mundial tendrá lugar en el Festival de Cannes en mayo próximo. Más allá de estar basada en el best-seller más famoso de esta época, algunos han deslizado que posiblementehaya modificacionesparciales tendientes a morigerar el tono belicoso de
Brown, en especial hacia el Opus Dei. Ningún periodista fue admitido en el set de filmación, las copias del guión se guardaron bajo estricta supervisión en las oficinas correspondientes, y ningún integrante del elenco y el equipo técnico fue autorizado a hacer declaraciones.

«The New York Times» contactó también a
Sidney Sheinberg, ex presidente de la MCA-Universal, en los años que ese estudio produjo y estrenó «La última tentación de Cristo», de Martin Scorsese. Sheinberg se mostró escéptico de que un website pudiera contener el disgusto de aquellos que consideren ofensiva a la película. «Eso es cómo decirles a los enemigos del film dónde tienen que protestar. Puede hasta ser más contraproducente». El ejecutivo recordó que en 1988, cuando lanzó el film de Scorsese, llegó a recibir insultos por correo, algunas amenazas de muerte, y hasta la cabeza de un cerdo por correo en su domicilio. También agregó que él intentó, en vano, dialogar con todos aquellos grupos ultrarreligiosos enemigos de la película. «Lo primero que hay que tener en cuenta en estos casos», dijo «es que los ataques más violentos siempre provienen de gente que ni leyó el libro ni vio la película. De modo que el diálogo es inútil, ya que de él sólo participan personas pacíficas».

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