La Secretaría de Comercio Interior, intentando una nueva estrategia para frenar el aumento de los precios de la carne, instó ayer a diferentes frigoríficos y grandes cadenas de supermercados a no comprar carne vacuna de manera directa a los productores sino hacerlo a través del Mercado de Liniers, cuyas operaciones cayeron en las últimas semanas debido al declive de 40% del ingreso de ganado.
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La medida apunta a revertir la tendencia marcada hacia un aumento de las transacciones comerciales directas entre productores y frigoríficos, provocada por la intervención del gobierno en los precios máximos del mayor mercado de hacienda.
A su vez, con esta nueva medida el gobierno busca, una vez más, intentar controlar las ventas dentro del Mercado de Liniers y, por ende, los precios de la canasta básica familiar.
Históricamente los frigoríficos han sido especialmente fiscalizados por los gobiernos desde diferentes frentes. En la década de los noventa se buscó controlar la evasión impositiva sin mucho éxito, mientras que hoy se intentan fiscalizar los precios que se ofrecen a los consumidores.
Los valores que se manejan en Liniers son de 2,55 pesos por kilo vivo para el novillo de 431 a 460 kilos, una suma inferior a los 2,80 o 2,90 que las cadenas de comercios mayoristas y minoristas pagan a los propietarios de hacienda.
Las diferencias se hacen más que notorias cuando la información de las ventas revela que, sólo el viernes pasado, a través de la comercialización directa se vendieron 28.650 cabezas y que Liniers vendió apenas 6.500. Otro de los problemas que, además, se busca resolver es el pago de impuestos que se pierde en el camino de este tipo de negociaciones, además de mantener la fuente laboral de los 200 operarios en el Mercado de Hacienda.
Los llamados desde la Secretaría de Comercio, a cargo de Guillermo Moreno, sonaron durante la última semana en las oficinas de los frigoríficos y supermercados más influyentes en la cadena de compras; los que se supone, además, son los principales formadores de precios del sector.
Las críticas del sector ganaderoresuenan y apuntan no sólo a esta disposición, sino también a los precios máximos manejados por el gobierno que, según los productores, debieran subir o dejar que el mismo mercado lo regule. En este contexto, Tyson Foods, la mayor procesadora de carne de los Estados Unidos, confirmó su llegada a la Argentina tras establecer una alianza con el grupo IRSA en la que intervino la empresa Cactus Fedeers, dedicada al engorde de animales de corral.
El objetivo del emprendimiento es producir cortes tanto para el consumo doméstico como para la exportación.
El 52% de las acciones del negocio para la producción de carne vacuna que estableció esta múltiple alianza quedó en manos de Tyson. Se prevé que la producción en una planta frigorífica situada en La Pampa procesará alrededor de 15 mil cabezas de ganado mensualmente, 5.500 más que las que produce actualmente.
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