27 de febrero 2008 - 00:00

Pronóstico oscuro en el Colón: temen cierre hasta 2012

Paisaje habitual: el Colón cerrado. Al lado, detalle del muro perforado a la altura de los palcos bajos. Nadie explica por qué el Master Plan sólo alcanzó a cubrir 30% de las obras desde su inicio en 2001.
Paisaje habitual: el Colón cerrado. Al lado, detalle del muro perforado a la altura de los palcos bajos. Nadie explica por qué el Master Plan sólo alcanzó a cubrir 30% de las obras desde su inicio en 2001.
Después de las turbulencias de hace dos semanas, cuando el Gobierno de la Ciudad habló mucho pero no dio cuenta de ninguna razón por la cual el Master Plan para el Teatro Colón, lanzado en 2001 en la gestión de Aníbal Ibarra y Jorge Telerman en Cultura, apenas alcanzó a cubrir 30% de las obras prometidas, hoy parecería que es más importante acelerar al proceso de autarquía, al que se dio curso en estos días, que la urgente continuación de las obras de restauración.

Mientras se acumulan las denuncias de ciudadanos particulares y los mails de protesta en las oficinas del gobierno porteño; mientras el público del Colón, incluyendo a sus abonados históricos, ha creado un sitio en Internet donde llueven las quejas (http://habituesdel teatrocolon.wordpress.com), da la impresión de que, como oficialmente se anunció que tampoco habría reapertura de la sala el año próximo sino en 2010, ahora se contara con todo el tiempo del mundo para terminar una obra que requerirá, según lo reconoció la vicejefa de gobierno Gabriela Michetti, «tres veces más que los 93 millones iniciales».

  • Parálisis

  • Sin controles ni rendición de cuentas, ¿continúan los trabajos en el Colón? El especialista argentino en restauración de edificios patrimoniales, Fabio Grementieri, sostuvo ayer ante este diario que no: «las obras en el Colón hace varios meses que están paradas. Macri dijo que se hizo sólo 30% de los trabajos que se iniciaron en 2001, y que por lo tanto resta ejecutarse 70% de las obras que concluirán en 2010. No hace falta ser un experto en matemáticas para darse cuenta de que la ecuación no cierra: ¿30% en 7 años y 70% en sólo dos años? O la promesa de terminar las obras para el Bicentenario es mentira, o para concluirlas terminarán arrasando con el patrimonio arquitectónico, artístico y acústico del teatro». Off the record, ya algunos funcionarios de la actual administración temen que el Colón no pueda estar en condiciones operativas hasta 2012.

    La autoridad de control que debe tutelar la integridad del Teatro Colón no es de la órbita municipal sino nacional: la Comisión Nacional de Monumentos, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, a la que Grementieri (entre otros) acusan de no tomar cartas en el asunto. El arquitecto Juan Martín Repetto es el vicepresidente de esa Comisión (y hoy Subsecretario de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires). Consultado por este diario, Repetto dijo que: «es un error creer que no controlamos. He ido personalmente a ver las obras y también con toda la Comisión. Pero reconozco que ahora estamos preocupados. Acabamos de dirigirle una carta a Mauricio Macri porque queremos saber qué es lo que está pasando. Estamos preocupados. Le dijimos al Gobierno que tenemos la superintendencia compartida, que nos compete cuidar este patrimonio, que es mitad de la Nación y mitad de la ciudad. Le pedimos información, porque antes estábamos permanentemente informados sobre la obra, pero ahora no».

    Grementieri, consultor internacional en trabajos de restauración de obras patrimoniales, continúa: «las incongruencias e improvisaciones siguen cuando el actual gobierno dice que nunca el Colón estuvo tan mal a la vez que sostiene que el Master Plan estuvo y está bien. O que se gastaron todos los fondos previstos inicialmente, provenientes del crédito del BID y del Tesoro de la Ciudad, pero que ahora el fisco, es decir, los contribuyentes, deberá poner dos veces más la cantidad gastada hasta ahora. Suena a Yacyretá».

  • Fachadas

    Durante los últimos meses del gobierno Telerman, las visitas guiadas a las obras llevadas adelante por el Master Plan eran moneda frecuente. Claro, los visitantes eran llevados a ver únicamente los sectores terminados, como los vitraux del foyer y el sector de la fachada externa sobre la calle Tucumán. El resto era la explicación de lo que se haría a base de gráficos y «power points».

    En aquellas visitas, cada vez que se interrogaba a los arquitectos contratados por el Master-Plan acerca de si se iba a llegar a tiempo para la utópica apertura en mayo de este año, fecha del Centenario del Teatro, las respuestas solían ser ambiguas. Por lo general, se decía que sí, aunque el teatro iba a continuar en obras pero con las puertas abiertas. A medida que pasaba el tiempo, esa respuesta empezó a ser dejada de lado.

  • Biblioteca

    El arquitecto Clorindo Testa debió esperar más de 25 años para ver terminado el edificio de la Biblioteca Nacional, uno de los ejemplos más tristes de desidia criolla de fines del siglo XX (durante años, Bernardo Neustadt tomó ese atraso en la terminación de la Biblioteca como caso testigo del estancamiento nacional). Claro, a diferencia del Teatro Colón, la Biblioteca Nacional pudo continuar funcionando en su vetusto edificio de la calle México durante las dos décadas y media de parálisis en la ejecución del nuevo edificio. El Colón no: su cierre es culturalmente insustituible por razones obvias, ya que ningún teatro puede funcionar a su mismo nivel como alternativa válida, por mejor voluntad que se ponga.

    Consultado por este diario, Testa prefirió no quiso establecer comparaciones, y le dio su apoyo a la arquitecta Sonia Terreno, directora del Master Plan: «La conozco bien. Trabajó en mi estudio, es una buena profesional y es responsable. No creo que haya fallas en los pliegos. Pero me han dicho que hay sólo cinco personas trabajando actualmente en la obra y eso se debe a que el dinero llega con cuentagotas».

    Grementieri es más duro: «Los profesionales a cargo del Master Plan no tenían, ni tienen ahora después de la pasantía de siete años que hicieron, la idoneidad para enfrentar la complejidad y responsabilidad de un trabajo que implica meter mano en el más valioso teatro lírico del mundo. El gobierno anterior que los convocó tiene enorme responsabilidad en esto. Como así también haber desechado la cooperación del Istituto Centrale per il Restauro de Roma, la máxima autoridad mundial en materia de conservación del patrimonio, con quien la ciudad había hincado una fructífera colaboración en 1998 y que estaba dispuesta a colaborar en todo el proceso de restauración».

    En su diálogo con este diario, Grementieri agregó que «los pliegos de la licitación fueron mal ejecutados, ya que no establecieron las técnicas de restauración para cada rubro y dejaron en manos de la empresas contratistas la decisión sobre cómo y qué hacer sobre dorados, estucos, textiles, etc. Han pasado dos años desde el comienzo de la segunda etapa y apenas se ha terminado la restauración de una de las fachadas. Quedan tres frentes más, y otro tanto sucede con la sala, con obras inconclusas, grandes perforaciones en los muros, textiles desguazados y la célebre acústica en peligro. En el escenario hay sótanos inundados, y se insiste en demoler muros históricos y frágiles para colocar nuevos montacargas.»

    Repetto, de la Comisión de Monumentos, agregó por su parte: «firmamos un acta de compromiso sobre las pruebas de restauración, sobre todo, de los textiles. Cuando comenzó el Master Plan. pusimos la lupa en algunas cuestiones, como la fachada en 2005, y después de varias observaciones firmamos la intervención. En 2006 lo hicimos con el foyer, y luego en la sala. Hubo actas de por medio con el escribano de gobierno, no fue fácil.»
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