27 de febrero 2008 - 00:00
Pronóstico oscuro en el Colón: temen cierre hasta 2012
-
HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
-
La intimidad como territorio de descubrimiento
Paisaje habitual: el Colón cerrado. Al lado, detalle del muro perforado a la altura de los palcos bajos. Nadie explica por qué el Master Plan sólo alcanzó a cubrir 30% de las obras desde su inicio en 2001.
Durante los últimos meses del gobierno Telerman, las visitas guiadas a las obras llevadas adelante por el Master Plan eran moneda frecuente. Claro, los visitantes eran llevados a ver únicamente los sectores terminados, como los vitraux del foyer y el sector de la fachada externa sobre la calle Tucumán. El resto era la explicación de lo que se haría a base de gráficos y «power points».
En aquellas visitas, cada vez que se interrogaba a los arquitectos contratados por el Master-Plan acerca de si se iba a llegar a tiempo para la utópica apertura en mayo de este año, fecha del Centenario del Teatro, las respuestas solían ser ambiguas. Por lo general, se decía que sí, aunque el teatro iba a continuar en obras pero con las puertas abiertas. A medida que pasaba el tiempo, esa respuesta empezó a ser dejada de lado.
El arquitecto Clorindo Testa debió esperar más de 25 años para ver terminado el edificio de la Biblioteca Nacional, uno de los ejemplos más tristes de desidia criolla de fines del siglo XX (durante años, Bernardo Neustadt tomó ese atraso en la terminación de la Biblioteca como caso testigo del estancamiento nacional). Claro, a diferencia del Teatro Colón, la Biblioteca Nacional pudo continuar funcionando en su vetusto edificio de la calle México durante las dos décadas y media de parálisis en la ejecución del nuevo edificio. El Colón no: su cierre es culturalmente insustituible por razones obvias, ya que ningún teatro puede funcionar a su mismo nivel como alternativa válida, por mejor voluntad que se ponga.
Consultado por este diario, Testa prefirió no quiso establecer comparaciones, y le dio su apoyo a la arquitecta Sonia Terreno, directora del Master Plan: «La conozco bien. Trabajó en mi estudio, es una buena profesional y es responsable. No creo que haya fallas en los pliegos. Pero me han dicho que hay sólo cinco personas trabajando actualmente en la obra y eso se debe a que el dinero llega con cuentagotas».
Grementieri es más duro: «Los profesionales a cargo del Master Plan no tenían, ni tienen ahora después de la pasantía de siete años que hicieron, la idoneidad para enfrentar la complejidad y responsabilidad de un trabajo que implica meter mano en el más valioso teatro lírico del mundo. El gobierno anterior que los convocó tiene enorme responsabilidad en esto. Como así también haber desechado la cooperación del Istituto Centrale per il Restauro de Roma, la máxima autoridad mundial en materia de conservación del patrimonio, con quien la ciudad había hincado una fructífera colaboración en 1998 y que estaba dispuesta a colaborar en todo el proceso de restauración».
En su diálogo con este diario, Grementieri agregó que «los pliegos de la licitación fueron mal ejecutados, ya que no establecieron las técnicas de restauración para cada rubro y dejaron en manos de la empresas contratistas la decisión sobre cómo y qué hacer sobre dorados, estucos, textiles, etc. Han pasado dos años desde el comienzo de la segunda etapa y apenas se ha terminado la restauración de una de las fachadas. Quedan tres frentes más, y otro tanto sucede con la sala, con obras inconclusas, grandes perforaciones en los muros, textiles desguazados y la célebre acústica en peligro. En el escenario hay sótanos inundados, y se insiste en demoler muros históricos y frágiles para colocar nuevos montacargas.»
Repetto, de la Comisión de Monumentos, agregó por su parte: «firmamos un acta de compromiso sobre las pruebas de restauración, sobre todo, de los textiles. Cuando comenzó el Master Plan. pusimos la lupa en algunas cuestiones, como la fachada en 2005, y después de varias observaciones firmamos la intervención. En 2006 lo hicimos con el foyer, y luego en la sala. Hubo actas de por medio con el escribano de gobierno, no fue fácil.»




Dejá tu comentario