29 de noviembre 2007 - 00:00

"Pueblo chico"

«Pueblo Chico» es otro breve film experimental de Fernán Rudnik (65 minutos),ahora sobre un funcionario que vive la ilusión del tiempo que se fue y se enfrentatorpemente al progreso que viene.
«Pueblo Chico» es otro breve film experimental de Fernán Rudnik (65 minutos), ahora sobre un funcionario que vive la ilusión del tiempo que se fue y se enfrenta torpemente al progreso que viene.
«Pueblo Chico» (Argentina, 2004, habl. en español). Guión y dir.: F. Rudnik. Int.: L. Quinteros,D. Starosta, C. Crespo, J. Romera, E. Soto.

Para avis de expresión concentrada, Fernán Rudnik sólo ha hecho dos largometrajes, que ni siquiera son del todo largos: «El nadador inmóvil» en 1998, y «Pueblo Chico» en 2004. A este último tardó en estrenarlo, sólo por culpa de Sadaic, que saca jugo hasta de las piedras, como si se tratara de un film comercial, dedicado a usufructuar quién sabe qué selectas grabaciones. Lo gracioso es que los sonidos más distintivos de «Pueblo Chico» son el silencio y el ruido del mar. También hay un par de tiros.

Filmada en Cabo Polonio (más específicamente, en el faro y sus alrededores inmediatos), la película dice transcurrir en algún lugar perdido de Argentina. El intendente de ese lugar ocupa el puesto desde hace añares, y no con afán de lucro ni figuración, sino por puro patriotismo y desubicación. A nadie del Partido le importa su existencia. Hasta ahora. ¿De qué estamos hablando? De una breve (apenas 65 minutos) y extraña metáfora sobre ciertas actitudes del pensamiento peronista, encarnado en un funcionario menor que vive la ilusión del tiempo que se fue, y se enfrenta torpemente a la traición del progreso que viene. El alimenta el recuerdo de un lejano día de gloria, pero siente que otros alientan el espionaje, la invasión, el serrucho. Anhela conectar su pueblo con el resto del mundo, pero no del modo en que esos otros, desde lejos, se lo quieren imponer. Tal vez muera, tal vez mate, o quizá no pase nada.

Película abstracta, poco menos que teatro filmado, con muy pocos actores, aparatos viejos, mezcla de datos y vestuario, tiempos sin lógica, su reflexión se percibe como demasiado vaga, y su posible discurso nos llega como la reelaboración del eco de otra época, confusa, diluida, e inasible. El clima, en cambio, la trabajada banda sonora, las imágenes de abandono, aislamiento, e intemperie, atrapan durante casi toda la obra. Resabio, en fin, de ensueños e inquietudes que hoy dan para experimentación artística, y alguna vez acaso dieron para la construcción del país.

Lorenzo Quinteros, Diego Starosta y Carla Crespo son los intérpretes. Alguien que pasa, y dos extraños de traje y portafolios viejo completan el reparto.

P.S.

Dejá tu comentario

Te puede interesar