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18 de julio 2006 - 00:00

Recargos cuestionados en entradas

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Las quejas de los consumidores por el recargo en entradas se hicieron más enérgicas cuando este año vino Rolling Stones.
Ver un espectáculo de nivel internacional en Buenos Aires implica pagar un 25% sobre el valor de la entrada por un servicio que no se presta pero tampoco se puede eludir. La forma de la empresa Ticketek, encargada de la venta de entradas de los grandes shows de los ultimos meses, generó un debate por los altos costos de comisión.

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Vale un ejemplo: si la entrada de un show cuesta $100, el consumidor debe sumarle $10 por el llamado «service charge» y otros $7 por el costo de envío. O sea, $117 por una entrada que se anunciaba con un valor de $100. En la página oficial de Ticketek (www.ticketek.com.ar), figura debajo de cada entrada que «los precios no incluyen el Costo por Servicio», que «serán informados antes de concluir la compra».

La empresa se defiende afirmando que «prestan un servicio y tienen derecho a cobrar por él», algo que es por demás discutible. «El disparador fueron los recitales de los Rolling Stones y U2. En una entrada de $120, te cobran $30 más por los servicios. Pero ¿de qué?, de cobrarte», señala Norberto Dorenszteyn, asesor legal de la Dirección general de Defensa y protección al consumidor. «Yo justifico que cobren un cargo extra si mandan la entrada a domicilio. Pero que cobren para tener que ir a buscarla, es como ir al cine y pagar $5 más por la impresión de la entrada», agregó.

Como argumento, Esteban Stalgis, gerente general de Ticketek, refuta a Dorenszteyn y explica el método de venta de la empresa: «El cargo por servicio se paga únicamente si se utiliza alguno de los canales de venta de Ticketek. El concepto del cargo es acercar la boletería lo más cercano al lugar donde uno esté: puede ser su barrio, o hasta su casa con el teléfono e Internet. Si se decide comprar las entradas en la boletería del evento, en ese lugar no se cobra cargo por servicio. El sistema está on-line y el cliente decide qué servicio puede utilizar».

Ticketek es una empresa australiana, con sede en la Argentina. Lleva ya varios años en el mundo de la venta de entradas para shows. Si bien las localidades para los espectáculos de bandas de rock nacionales u obras de teatros se pueden conseguir en boleterías, en cambio para los últimos espectáculos, los que más repercusión tuvieron (como U2, The Rollings Stones, Jamiroquai y Oasis), no existió otra manera de comprar entradas que no fuera por medio de la empresa Ticketek, por teléfono, Internet, o en sus centros de atención.

«Mientras exista un punto comercial en el que se venda sin el 'service charge', ellos pueden cobrarlo. La versión de la empresa es que el punto de venta al que el cliente se acerca es parte del mismo servicio que prestan. O sea, que se compre en algún negocio más cercano u en otro lugar del estadio donde se realiza, es lo mismo. Si no existiera ese lugar, entonces deberían informar el precio total de la entrada, incluyendo todos los cargos que debe pagar el consumidor», explicó Guillermo Movia, de Defensa y Protección al consumidor de la ciudad de Buenos Aires.

Hace pocos meses, cerca de 130.000 personas acudieron a los conciertos de los Rolling Stones y U2 en el estadio de River Plate. Las entradas tenían un valor elevado desde $150, sin embargo se agotaron en pocos días. Joaquín Sabina, el cantautor español que tanto gusta a los argentinos, vendió todas las entradas (que promediaban los $100) para las ocho funciones que realizó en el teatro Gran Rex en pocas horas. ¿El argentino paga cualquier precio que se pide por ver a su artista favorito?

Al parecer, sí: «Es un abuso. Además del alto valor de la entrada, hay que pagar un adicional. Eso es una falta de información al consumidor», afirma Miguel Fortuna, Director General de Defensa y Protección al consumidor. «Es un sistema perverso y discriminatorio»

A una semana de hacerse el recital de U2 en el estadio Monumental de River Plate, los tickets se subastaban en las páginas más conocidas de subastas online a más de $400. En otro caso, el mismo día en que agregaron más entradas para ver a Sabina en el teatro Gran Rex, ya estaban en la reventa con unos precios exorbitantes: $500.

«Lamentablemente, la reventa siempre y cuando no genere disturbios, no esta penada», afirma Stalgis. «Tengo entendido que Defensa del Consumidor está trabajando en alguna ley para poder frenar esta distorsión», agrega.

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