La mítica Lilli Lehman sostenía que «es más fácil cantar las tres Brunildas de 'El Anillo del Nibelungo' que el papel de 'Norma' una sola vez».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Y tenía razón, son escasísimas las sopranos que pudieron dominar las exigencias técnicas y melódicas, actorales y vocales del rol, sin contar las que han fracasado en el intento aun siendo famosas en el repertorio. Y no se trata solamente de dominar la «Casta Diva», que es fundamental porque todos la tienen en el oído y con parámetros insuperables ( Callas, Caballé, Sutherland), sino también de cantar toda la noche sin quiebres, para lo que hay que contar con un poderoso «fiato».
June Anderson es una soprano excelente para este difícil cometido, apartada de los modelos antes citados, su canto es personal y afronta con medida inteligente los pasajes difíciles, agudos pristinos y timbre agradable.
Tragedia
Como buen siciliano, Vicenzo Bellini tenía un contacto natural con la tragedia griega, y «Norma» deviene en una «Medea» euripidiana menos sanguinaria, atenuada por el espíritu romántico y con su humanismo autocuestionador. Tiene como espejo de su conducta transgresora a Adalgisa (con vos más robusta y rango amplio, se consagra en este papel la mezzo argentina Cecilia Díaz subiendo sin fatiga ni esfuerzo a la altura de la protagónica), lo que dificulta las cosas; ambas están enamoradas del mismo romano, hay dos hijos inocentes sobre los que casi cae el filicidio, para resolverse todo -como en el «Ocaso de los dioses» o «Juana de Arco», que fueron posteriores-con la inmolación en la hoguera. Todo sazonado con música expresiva e intensamente romántica, con líneas vocales que llevan el canto a lo sublime. Y Anderson como Díaz ofrecen disfrutables dúos de oportunidades parejas tanto en el canto como el «pathos» elocuente.
El tenor Giorgio Merighi es un competente profesional, cumple sin impresionar. El bajo ruso Denis Sedov hizo Oroveso absolutamente convincente, con una voz de generoso caudal y actuando exhibe un poderoso carisma, presencia escénica y aura estelar. Bien compenetrada Evelina Iacattuni como Clotilde, dinámico Fernando Chalabe como el centurión, naturales y espontáneos Julián Fuentes y Facundo Gonchar como hijos de la sacerdotisa druida y el enemigo romano.
Imponente y afiatado el coro con el sello inconfundible de Vittorio Sicuri; la orquesta bien llevada por Reinaldo Censabella, pero discutibles los «rallentandos» en las «cabaletas», aunque puede ser un concepto, y lamentable las «pifias» en trompetas y cornos. Funcional la escenografía y la concepción greco-latina en la regie, todo excelentemente iluminado por Guido Levi y tal como se montara en la Opera de París Bastille con la firma de Yannis Kokkos, nacido en Atenas, que redondea el aire trágico y conmovedor de esta «Norma» que deja satisfechos aun a los más exigentes.
Dejá tu comentario