"Charlie Watts es mi favorito absoluto. Tiene todas las virtudes que admiro de la gente. Gran sentido del humor, un adorable toque de excentricidad, un talento verdadero, mucha modestia. La única cosa que ha sido siempre cierta sobre Charlie es que odia ser una estrella del rock. Genuinamente lo detesta. El quería ser solo un tipo tranquilo. Y de golpe se encontró en medio de todo esto, que no es su imagen verdadera".
Con las palabras de Keith Richards, y hace tan solo un par de meses atrás, comencé una nota dedicada a Charlie Watts el día que cumplió 80 años. Como fanático de los stones y con un nudo en la garganta por la triste noticia, no encuentro mejor manera de volver a tener que hablar de Charlie.
Hoy se fue el más veterano de la banda, el silencioso, el que quizás no llamaba tanto la atención para quien se deja llevar por las luces de Mick Jagger, de Richards, o hasta del propio Ron Wood. Sin embargo hoy los Rolling Stones han perdido una parte muy importante de su historia.
Dueño de un particular bajo perfil, para su condición de estrella mundial, Watts supo mantenerse alejado de los flashes y concentrarse en la música. Pese a ser un amante del jazz su nombre es y será asociado para siempre al del rock and roll.
A lo largo de casi 60 años se convirtió en el dueño absoluto de los tiempos de la banda, fue quien calmó las aguas cuando Jagger y Richards se odiaron y quien aportó desde su formación jazzística y su estilo, un sonido inédito a las canciones de la banda.
Cuenta la leyenda que durante esos extraños y duros años que fueron los ochenta para los stones, durante una gira, un Jagger pasado de rosca llamó a la habitación del hotel de Watts en medio de la noche preguntando: "¿Dónde está mi baterista?". Según trascendió, Watts se levantó, se afeitó, se vistió con un traje, se puso una corbata y zapatos recién lustrados, bajó las escaleras y golpeó a Jagger en la cara, diciendo: "No vuelvas a llamarme tu baterista nunca más. ¡Eres mi maldito cantante! El hombre sabía hacer valer su lugar dentro de la banda.
En lo que respecta a su vida personal, Charlie estuvo casado desde 1964 con Shirley Ann Shepherd, madre de su única hija. Pasó por sus momentos de oscuridad (como todos los miembros de la banda) cayó en una fuerte adicción a la heroína y el alcohol a finales de los setenta y gran parte de los ochenta, pero en su caso fue más producto de sus propios demonios que los excesos típicos de un "rockstar".
En junio de 2004, fue diagnosticado con cáncer de garganta, a pesar de haber dejado de fumar a fines de la década de 1980 y llevar un estilo de vida sano después de sus años turbulentos. Se sometió a un tratamiento de radioterapia de 6 semanas y logró volver a tiempo para grabar el disco A Bigger Bang lanzado por los Rolling Stones en 2005. Es mismo año casi pierde la vida de nuevo, esta vez por un accidente automovilístico en Niza.
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Charlie Watts
Hace tan solo unas semanas se supo que por primera vez en su historia la banda iba a salir de gira sin su baterista, solo se habló de algunos problemas de salud, pero que esperaban por una pronta recuperación y poder tenerlo de vuelta.
Lamentablemente esto no sucederá, resta por saber que es lo que harán los stones sin uno de sus miembros fundadores. Será cuestión de esperar para ver si cumplirán con sus compromisos como lo tenían previsto con Steve Jordan en lugar de Charlie, o si esto es todo y el principio del fin para la banda de rock más longeva de la historia esta más cerca.
Tuve la suerte de verlos en vivo en sus ultimas visitas, una en el año 2006 y los tres shows de 2016. Siempre mantuve la ilusión de que haya una chance más, quizás no pueda ser. Ahora recuerdo esos momentos y pienso en Jagger presentando a la banda, y la respuesta del público... "En la batería Charlie Watts...". El aplauso y la ovación de todos los presentes, y el hombre canoso, callado, sonriendo y con un gesto tímido saluda a su público, hace sonar la batería y que la música siga sonando, porque ahí se vive para siempre.
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