LORENA ROMANÍN. “Mis personajes deben tener un recorrido inspirador”.
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“Parecía que iba a sobrar el tiempo pero a mí me sigue faltando. Lo cual indica, o que tengo un pésimo manejo del tiempo o que pensamos algo del tiempo que no es”, dice a este diario la dramaturga y directora Lorena Romanín, que antes de la cuarentena presentaba la quinta temporada de “Como si pasara un tren”, éxito del off que se veía en el Teatro Picadero; “Todo lo posible”, en Espacio Callejón y ensayaba “Azul y la Navidad” que iba a estrenarse en el Picadero.
Periodista: ¿Qué opina del streaming como medio para que el teatro se despliegue?
Lorena Romanín: El teatro es teatro y no puede suceder por otro medio, lo que pasa por streaming es otra cosa. Ver una obra grabada en video se aleja mucho de lo que es ir al teatro. Se pueden apreciar algunas cuestiones estéticas pero se pierde la experiencia de lo teatral. El aquí y ahora que es único y riesgoso.
P.: En el circuito comercial estudian al streaming como difusión mas allá de la cuarentena, para sumarlo a lo presencial llegado el caso .
L.R.: Ya estaba ocurriendo. Hay plataformas como Teatrix y alguna otra que graban las obras con varias cámaras y buena calidad. No está mal, suma para la gente que no puede acercarse al teatro por diferentes motivos. Pero la experiencia de ir a una sala a compartir con los actores y actrices una obra de teatro es diferente. No creo que corra riesgo algo tan milenario.
P.: Desde este año forma parte de la curaduría de Microteatro, ¿qué alternativa buscaron?
L.R.: Estamos convocando elencos que hagan videos enmarcados en esta situación de cuarentena, que implique la forma de vincularnos que se da en estos tiempos. Hay materiales interesantes y un trabajo de curaduría intenso; con un ida y vuelta de los materiales, tanto dramaturgos, como directores y intérpretes. Es la única situación en que los artistas cobran sin cobrarle al público para que lo vea, es una situación inédita en este momento.
P.: ¿Está escribiendo?
L.R.: Sí, todos los días. Además, ahora empiezo con la adaptación para cine de “Como si pasara un tren”.
P.: ¿Qué temas le interesan?
L.R.: Los vínculos más que nada. También darle voz a personajes que están corridos un poco de la norma y que traen otro tipo de discurso y generan mundos que me son atractivos. Busco que esos personajes tengan un recorrido inspirador para el espectador, como cuando salgo de ver algo con esa sensación de fuerza y de alivio al mismo tiempo. “Azul y la Navidad” aborda el vínculo entre dos hermanas que están peleadas, una con una familia tipo y la otra que llega a visitarla con una hija trans. Es una comedia dramática que da cuenta de los prejuicios pero desde un lugar amoroso.
P.: ¿Qué piensa de estos días?
L.R.: Que hay que ir momento a momento sin adelantarnos. Que de acá se sale con otro paradigma. Me angustia cómo esto incide en la actividad teatral pero trato de no pelearme con lo que pasa ni anticiparme a lo que viene porque no tiene sentido.
P.: Cuando escribe ¿quiere aislarse a un mundo que no sea éste o busca reflexionar acerca de lo vivimos?
L.R.: No busco aislarme, quizá sí reflexionar. Pero no sé si es mi objetivo en relación a la escritura. Cuando escribo nunca sé lo que va a pasar.
P.: ¿Hace algo diferente que antes no hacía por la falta de tiempo?
L.R.: El tiempo se relativizó. Hay algo que no pasa tan matemático como pareciera y no tengo más tiempo que antes. Estoy meditando, escribiendo. Estoy con mi hija, hago la tarea y gimnasia tres veces por semana.
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