24 de noviembre 2005 - 00:00
"Rosas rojas...": tan inocente como fallida
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HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Ulises Dumont
en «Rosas
rojas... rojas»,
un film con
intención poética
y gran
ingenuidad, de
ésos que
siempre se
hicieron en el
país, sin éxito,
como en este
caso.
«La florista estuvo siempre. Cuando veíamos a Pasolini, cuando creíamos comprender a Godard», dice, aproximadamente, el poeta que escribe en manteles de papel. También este tipo de cine estuvo siempre. Cuando en los '30 Enrique de Rosas y Alberto de Zavalía se tentaron con tristezas que venían de Francia, cuando José Ferreira hizo desde lo hondo del suburbio y en un alto grado de inocencia «Muchachos de la ciudad», y también cuando a comienzos de los '70 Julio Ludueña hizo su experimento musical «La civilización está haciendo masa y no deja oír», que incluía, como aquí, una alegórica rebelión de prostitutas. Estuvo siempre, y siempre se hizo mal, eso también es cierto, pero no hace mal. Su ingenuidad lo preserva. Como se preserva, también aquí, un sentido de la amistad entre los artistas, otra cosa que conviene apreciar en este caso, ya que nace de los sueños de dos personas. El compositor Jorge Valcárcel hizo el libro, la música, y los diálogos que suenan como música. Carlos Martínez hizo fotografía, cámara, y dirección.
P.S.




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