31 de octubre 2011 - 12:47

Siempre hay un motivo para decir "Gracias, Charly"

Charly García. (Foto: Maximilano Vernazza)
Charly García. (Foto: Maximilano Vernazza)
Remeras con su cara y un sinfín de brazaletes de "Say No More" inundaban el Gran Rex. "Es el más grande", "el referente", "los cimientos de toda la música que escucho" dijeron a ámbito.com tres espectadores uruguayos que viajaron especialmente para disfrutar de este regreso a la calle Corrientes.

"A Charly lo voy a ver así le falten todos los dientes, las piernas o lo que sea", finalizó uno de ellos al referirse a su ídolo. Pero García, con sus recientemente estrenados 60 años, demostró en el marco del concierto "Detrás de las paredes" que puede enfrentar cualquier posible carencia que se le presente en este momento de su carrera.

Con un clip que recorrió su intensa trayectoria y la voz en off de Graciela Borges y Juan Alberto Badía repasando fragmentos de sus canciones, apareció él. Con una capa negra y un cigarrillo en su mano, Charly García puso de pie a todo el teatro, que no sabía de edades ni nacionalidades, a juzgar por el público presente.

"Instituciones" fue el puntapié inicial para un recital de dos horas y 22 temas, donde hubo lugar para el recuerdo, la emoción y también para las risas, con un García verborrágico del principio al final.

En "Rezo por vos" evocó a Pappo y pidió un aplauso para Gustavo Cerati. "Dios existe", dijo el artista eterno en medio de la ovación de los espectadores. Y junto a una de las tazas de té que lo acompañaron durante todo el show, continuó con aquello que nadie puede discutirle: "Sigamos tocando, que es lo mejor que hago".

Casi como una ceremonia en las presentaciones de los artistas argentinos durante el último tiempo, al homenaje al ex Soda Stereo le siguió la mención a la tucumana más famosa, con quien Charly grabó en 1997 "Alta fidelidad". "Quiero dedicarle este tema a una heroína mía que se llama Mercedes Sosa". Y así sonó, ovación de por medio, "Cuchillos".

A su ajustadísima banda, The Prostitution, se sumó Juanse para "La sal no sala". "¡Grande, Pomelo!" se escuchaba desde varios sectores de la sala, en referencia al personaje de Diego Capusotto que poca gracia le causa al ex Ratones Paranoicos.

Obras como "Inconsciente colectivo" y "Rasguña las piedras" mojaban las mejillas de muchos de los asistentes, que secaban sus lágrimas sin preocuparse por disimular. Porque hablar del hombre del bigote bicolor no es simplemente hablar de música. Detrás de su obra está también la historia argentina de los últimos 40 años.

"Este país está pasando por algo que ojalá sea muy bueno. Yo tengo fe, como mi amigo Palito", sentenció el artista un poco en broma y un poco en serio. Y con "Piano bar" y "Canción para mi muerte" finalizó una noche donde la calma y la entrega fueron protagonistas. El nuevo García se subió al escenario una vez más y le recordó a todos que siempre hay un motivo para decir "Gracias, Charly".

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