Las luces y sombras del empleado público son la base de una historia pequeña pero bien planteada. En un organismo estatal que se presenta como “Obras Públicas”, las chicas de la limpieza son también las encargadas de cocinar algo que les venden a los demás empleados al mediodía. Pero en una ocasión cambia la directora de la institución, y de pronto la operación de la comida se convierte en algo que podría desaparecer. Pero las encargadas de la limpieza tienen un plan, tal vez demasiado ambicioso, que es desalojar un gran ambiente lleno de basura y armar allí una verdadera cantina en la que puedan operar ellas mismas, por supuesto con permiso de la nueva jefa. Sin embargo, el hecho de formar parte de la “planta permanente” les puede jugar en contra a las protagonistas.
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Planta permanente. Agradable coproducción argentino-uruguaya.
Una cualidad de este film es que va derecho al conflicto sin perder tiempo. SI bien el espectador podría pensar que ese ambiente debería ser mas kafkiano y menos colorido, lo cierto es que el director sabe contar bien su relato y, sobre todo, describir bien a sus personajes. Los buenos rubros técnicos y las sólidas actuaciones terminan por equilibrar todo el conjunto.
D.C.
“Planta Permanente” (Argentina-Uruguay, 2019). Dir.: E. Radusky. Int.: L. Juarez, R. Blefari. (Cine.Ar).



