Una escena de «Buen día, noche», nuevo film de Marco
Bellocchio sobre el secuestro de Aldo Moro.
Pinamar - Un melodrama israelí del que media sala declaró a la salida haber llorado media proyección, y los anticipos de diversas producciones, son en este momento los puntos más relevantes del festival pinamarense, amén de un almuerzo brindado por los organizadores del Festival de Málaga, hermano del de Pinamar (esto es, entre ambos se intercambian figuras y películas).
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Antes fueron la alegre combinación de camarones y choripanes de la fiesta inaugural en el Hotel del Bosque, con la presencia del ex presidente del Incaa y actual diputado nacional Jorge Coscia, y el asado criollo en el Polideportivo, servido a medianoche por invitación de la ex presidenta del Instituto Cultural de la Provincia y actual diputada nacional Cristina Alvarez. Esta vez fue un almuerzo en el Hotel Algeciras, brindado por el ex subdirector del Icaa de España y actual directivo malagueño (sobre todo de la sección Mercado de Films) Carmelo Romero de Andrés.
Del festival impresionaron debidamente a todo el mundo el melodrama «Ser digno de ser», de Radu Mihaileanu (aunque algo largo y de final apresurado), y los dramas italianos «Domicilio privado», «Buen día, noche» (nuevo film del reconocido Marco Bellochio, sobre el secuestro de Aldo Moro por las Brigadas Rojas) y «El lugar del alma» (en cambio «Agata y la tempestad» tuvo la desgracia de coincidir con la función inaugural que había en la otra sala). Y cumplen lo suyo, sin pasar a la historia, las películas inglesas para niños «Valiant» y «Oliver Twist».
En cuanto a anticipos para la gente del negocio, ya pudieron apreciarse los «working progress» del erothriller «Naranjo en flor», de García Vigil, con crímenes, lesbianismo, etc. (qué dirían los hermanos Expósito), y Eduardo Blanco en el papel de inspector vasco que se psicoanaliza y acuesta con la principal sospechosa; «Sofá cama», de Ulises Rossel, comedia que a juzgar por el fragmento visto parece una buena combinación entre gente de diversas escuelas actorales (se habla de dos meses de ensayos e improvisaciones entre Cecilia Roth, María Fernanda Callejón, Nicolás Condito y tres jóvenes venidos del off); y «Agua», de Verónica Chen, un raro drama de nadadores parcialmente filmado durante la maratón Santa Fe-Coronda de ocho horas en aguas abiertas. «No hice un casting de nadadores, sino de actores», señaló Chen, agregando que el coprotagonista elegido «solo nadaba patito, y tuvimos que formarlo».
Por último: las sentidas palabras de Mirtha Legrand, quien luego de ser homenajeada ella la noche inaugural, le tocó premias luego, a su vez, a su hermano José Martínez Suárez: «Mi hermano es el ser más encantador, simpático, agudo, caprichoso y divertido. En las peores ocasiones sale con un chiste.A veces hay que pensarlo. Tiene astucia, en el buen sentido de la palabra, y un cerebro privilegiado. Jamás se ha basado en la fama de sus hermanas para hacer carrera. Al contrario, yo creo que nosotras pasamos a ser las hermanas de Martínez Suárez. Siempre fue un gran hermano. Y el preferido de su madre. Lamento muchísimo que el cine no le haya dado más oportunidades».
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