La última creación colectiva de “Piel de lava” hace confluir el teatro y la política con humor, ingenio y mordacidad. El grupo llamado así por los nombres de sus integrantes, Pilar Gamboa, Elisa Carricajo, Laura Paredes y Valeria Correa, se consagró con “Petróleo”, donde encarnaban a cuatro hombres en un yacimiento petrolífero en la Patagonia, y ahora redobla la apuesta con “Parlamento”, imprimiendo a este debate político que sesiona desde el más allá toda la teatralidad de la que son capaces.
Desde la gestualidad para construir a estas congresistas intergalácticas, hasta la utilización y metamorfosis del sonido con un músico in situ, Zypce, que hace las veces de DJ, suma efectos sonoros con su voz y ofrece momentos de cantante lírico que confirman su talento, la gran riqueza de “Parlamento” radica en un abordaje de la política desopilante y angustiante. Personajes riquísimos hilvanados artesanalmente desde el detalle, todo coronado por escenografía y vestuario de Rodrigo González Garillo y la iluminación de Santiago Badillo, esta obra es el resultado de una residencia de las dramaturgas y actrices en Arthaus.
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"Parlamento" se presenta los martes a las 20.30 en El Picadero.
Fueron convocadas para crear y el resultado es una investigación performática y sonora sobre los discursos políticos contemporáneos. Así, la obra pone la lupa en los debates en el Congreso aunque se inspiraron en discursos de los parlamentos europeos, sin embargo, hay dos políticas que provienen de Europa, Gamboa de España (presidenta de este parlamento que intenta disciplinar a un tribunal insubordinado) , Carricajo de Italia (oscila entre la moderación y la propiedad privada) y dos de America, Correa de Brasil (su lema es autopercibirse capaces de portar armas para defenderse de los delincuentes) y Paredes de Venezuela (se reivindica como trabajadora con lo que llegó a convertirse en millonaria).
Lo intergaláctico se impone cuando la tierra se está quemando, con una sesión en algún punto de la Vía Láctea, regido por protocolos y burocracias de todo calibre. Si bien hay una sátira a la ultraderecha, el grupo admitió que tras la victoria de Milei intentó despegar la obra de cualquier alusión local, aunque resulta ineludible una reinterpretación tras la asunción del actual gobierno.
Queda en evidencia la puesta en escena del llamado “debate” parlamentario que no es más que uno contra otro, la gestualidad ofensiva hacia los adversarios, como superhéroes y villanos, en permanente contraataque que involucra los chanchullos personales para lastimar en lugar de debatir ideas.
Se recurre a la distopía como atajo para poder hablar de la actualidad, ese futuro no tan lejano, temido, acético, frío, preso de sus lógicas, gobernado por la inteligencia artificial que habilita la transmutación, el estar como un holograma, una muerte que nunca es definitiva.
Con ecos de “Black Mirror”, “Handmaid Tales”, pero también con esa plasticidad a lo Buster Keaton o Chaplin, la mímica gana y dice más que las palabras. Palabras que en boca de estas intérpretes enormes son hilarantes, con permanente juego con el idioma, con el ruido del significante que predomina sobre el significado, el aturdimiento que generan esos debates inconducentes, decenas de discusiones vacías, superficiales, frívolas a veces. La tendencia a irse por las ramas.
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La obra es una creación colectiva en el marco de un work in progress.
Mucho de lo anterior fue trabajado en la excelente “La traducción” que Piel de Lava creó junto a Matías Feldman, y la riqueza de abordar los miles de intersticios de la comunicación.
El bonus track con el jingle publicitario de Coca Cola de los ´80 es como un piedrazo que nos recuerda que ese sueño en torno a un mundo no tuvo asidero. Al menos saca una sonrisa al espectador que se teletransporta a la infancia, el rincón de las vivencias mejor guardadas.
“Parlamento” se mete más con los cuerpos en la política que con la política, como envases que parecen colapsar y envejecer precoces en ese devenir cotidiano de manipulación, teje y maneje que propone la animalidad política. Se siembran más interrogantes que respuestas en torno a la fragilidad de las criaturas, la finitud del cuerpo y del mundo, que estas cuatro congresistas mueven desde el más allá con hilos, como los titiriteros a sus marionetas.
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