Adiós a la vedette Gogó Rojo

Espectáculos

Gogó Rojo, quien con su hermana Ethel conformó un dúo de vedettes que brilló en el teatro de revistas en la década del 70, murió ayer a los 78 años en su departamento de Recoleta a causa de un paro cardiorrespiratorio.

Hija de una pareja de modistos de Santiago del Estero, nacida como Gladys del Valle Rojo Castro, fue impulsada por su hermana mayor Ethel (fallecida en 2012) a la danza y la coreografía.

Su primera incursión en la escena fue como integrante de un cuerpo de baile en una obra en el Teatro Maipo protagonizada por Vicente Rubino, Nélida Roca y Alba Solís. A los 15 años, junto con su familia, se radicó en España, donde continuó su carrera artística.

En los 70, las hermanas regresaron al país e inmediatamente se convirtieron en un éxito de la revista porteña, con audaces números de baile junto con los capocómicos de la época.

En ese contexto, Gogó, una protofeminista, ganó fama de ser una mujer que hacía respetar su lugar tras pegarle una cachetada a José Marrone cuando le tocó la cola -algo habitual en las rutinas cómicas de la época-, del mismo modo que en varias ocasiones le puso límites a Jorge Porcel.

El gran hito en la carrera de las hermanas Rojo ocurrió en 1972, cuando en la obra “Pintadas de dorado”, con Porcel, Alberto Olmedo y Juan Carlos Calabró, realizaban un número musical completamente desnudas y con el cuerpo coloreado como si se trataran de dos efigies de oro. Ese cuadro originó que las hermanas fueran contratadas para actuar en los más importantes teatros del mundo en ese género.

En su larga trayectoria teatral se destacan obras como “Gogó al desnudo”, “Maipo Superstar”, “Polémica en el teatro” y “Corrientes Je t’aime (Rojo + Rojo = Fuego)”; en España trabajó en “Desnudos a Gogó”, “Desde Isabel con amor” y “Dos piernas, veinte millones”.Además, participó como bailarina en espectáculos de Julio Iglesias y Raphael y realizó shows en el Lido de París y Las Vegas.

En el cine, Gogó y Ethel actuaron con Porcel y Olmedo en “Hay que romper la rutina” y “Maridos en vacaciones”. Tras un fallido matrimonio con el periodista Oscar Otranto, Gogó se casó con un empresario brasileño y se radicó en San Pablo, lo que la mantuvo alejada de la escena, a diferencia de Ethel, quien continuó ligada a la televisión en los 80.

Separada de su segundo marido, Gogó regresó en los 90 a la Argentina, donde protagonizó un unipersonal en el que relataba su vida, aunque una enfermedad volvió a ponerla al margen de los escenarios durante varios años. Además de las revistas, participó en clásicos como “El enfermo imaginario”, de Molière, y “La fierecilla domada”, de William Shakespeare, ambas en 2005.

Temas

Dejá tu comentario