«El sospechoso» parte de una idea audaz (un estadounidense sospechoso
de terrorismo es secuestrado y enviado a Africa por la CIA),
pero queda a mitad de camino entre el realismo cruel y la inocentada
hollywoodense.
«El sospechoso» (Rendition, EE.UU.-Sudáfrica, 2007, habl. en inglés) Dir.: G. Hood. Int.: R. Witherspoon, J. Gyllenhaal, P. Sarsgaard, A. Arkin, M. Streep, J.K. Simmons, O. Metwally, Y. Naor.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Un ciudadano estadounidense de origen árabe a punto de regresar a su país desde Sudáfrica, recibe un llamado de alguien que podría estar vinculado con un reciente atentado terrorista. Para la CIA, la evidencia basta para que sea secuestrado hacia algún sitio al norte de Africa donde la tortura es parte rutinaria de todo interrogatorio.
El tema es audaz. «Rendition» (el título original) es la denominación de este tipo de medida extrema pensada para poder eludir los derechos constitucionales por el simple hecho de no estar en suelo estadounidense. Pero sin la seriedad de un film político, ni el interés de un buen thriller, el resultado queda a mitad de camino entre el realismo cruel y la inocentada hollywoodense.
El guión se complica por no saber cómo manejar bien el tema: Jake Gyllenhaal es el novato analista de la CIA que debe atestiguar torturas contra alguien que lo convence cada vez más de su inocencia. Reese Whiterspoon es la esposa del desaparecido que apela a sus conocidos en Washington (incluyendo un brillante Alan Arkin) para que hagan algo. Meryl Streep es la durísima jefa de la CIA que defiende este tipo de operaciones. Pero finalmente los auténticos protagonistas, es decir el torturado y su torturador, están interpretados por dos actores poco conocidos, respectivamente Omar Metwally y Yigal Naor. Justamente este último es quien soporta el verdadero peso de las escenas más fuertes: el torturador no es estadounidense, sino africano, y es el agente novato de la CIA el que deberá decidir hacer lo correcto. Sin dejar de tener sus momentos crudos, ni sus escenas de suspenso, la cualidad esencial de «El sospechoso» es el asunto perturbador que se atreve a enfocar, como puede. Lástima que no le dieron una mirada a los clásicos de Costa Gavras, en especial «Estado de Sitio».
Dejá tu comentario