12 de julio 2006 - 00:00

"Tengo con el cine un amor no correspondido"

BelgranoRawson,después deseisnovelas, leencontró elgusto aescribircuentos yhasta tieneel título desu nuevolibro,«Vamosfusilandomientrasllega laorden».
Belgrano Rawson, después de seis novelas, le encontró el gusto a escribir cuentos y hasta tiene el título de su nuevo libro, «Vamos fusilando mientras llega la orden».
Reunir cuentos que había ido escribiendo durante décadas en el libro estimuló a Eduardo Belgrano Rawson a proseguir en ese género. En «El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos», su primer libro de relatos, el autor de «No se turbe vuestro corazón» pasa de la historia de un marino engañado a los días finales de Yrigoyen, va de San Luis o Salta a la Polinesia, pero en una buena parte realiza homenajes al cine que, a pesar de las propuestas que ha tenido de filmar su novela «Fuegia», considera «una historia de amor no correspondido» .

Periodista: Después de seis novelas, publica su primer libro de cuentos.

Eduardo Belgrano Rawson: Si bien soy un escritor esporádico de cuentos, empecé como lector leyendo cuentos. London, Cheever, Hemingway, Capote, Cortázar, Dalmiro Saénz, me descubrieron un mundo. Yo pertenezco a los escritores maratonistas, a los de tiro largo, a los novelistas. «Rosa de Miami» me llevó dos años y pico. Y si entre «El naufrago de las estrellas» y «Fuegia» estuve 11 años sin publicar fue porque no me convencía el resultado de «Fuegia». Podría, durante ese tiempo, haberme puesto a escribir cuentos, pero no era posible, toda novela es el resultado de una obstinación. Haber escrito ahora unos cuentos no creo que me conviertan en cuentista.

P.: Usted comienza su libro contando una leyenda urbana.

E.B.R.: Es una historia que escuche una vez no como una leyenda sino como un suceso real. Si bien el tema gira en torno de un marino que desde el otro lado del mundo se descubre engañado en su hogar, en mi cuento el actor fundamental es la radio costera que trasmite la información.

P.: ¿Son autobiográficos los relatos en los que cuenta de dos filmaciones que presenció?

E.B.R.: Yo estuve en el rodaje de «El camino del gaucho», que se hizo en San Luis, y vi a Gene Tierney en una confitería. La filmación de «Taras Bulba» se hizo en Salta, donde fui en viaje de fin de curso. Una amiga le alquilaba la casa a Tony Curtis. A partir de eso iba a la filmación todos los días. Ahí nació ese relato que declara mi fascinación por el cine.

P.:
Esa fascinación la proclamada desde el titulo de su libro.

E.B.R.: La famosa frase de Ingrid Bergman en « Casablanca», «El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos», no la busqué, vino a mi encuentro. Primero para contar de una función en un centro cultural a la criolla donde se rompe el proyector y el encargado del ciclo tiene que ir al escenario a contar lo que resta de la película, de lo cual no tiene la menor idea. Y se ha roto en el momento en que Ingrid Bergman dice aquella maravillosa frase. Es otro de los cuentos en que declaro mi amor por el cine, una historia de amor nunca correspondido.

P.: ¿A pesar de que varios directores estuvieron interesados en filmar su novela «Fuegia»?

E.B.R.: Me encargué de disuadirlos porque filmar «Fuegia» es una disparate. Sería una producción carísima: barcos, indios navegando en canoas, cazadores de indios, lobos marinos, bosques nevados, tormentas. Y sino se haría a la criolla, con nada. Recuerdo que en una producción que ya estaba decidida, que iba a ser una coproduccióncon la Gaumont, antes de firmar el contrato pregunte: ¿cómo van a hablar los indios? ¿van a hablar en off? ¿van a hablar en francés? ¿van a hablar en una jerga? ¿van a hablar en argentino? ¿van a tener subtítulos? Si eso no estaba bien hecho a los cinco minutos la película se iba al diablo. Esas decisiones para mi eran previas. Y yo no queria tener nada que ver con el guión. Así fue que todo quedó en meras conversaciones.

P.: ¿Qué esta escribiendo?

E.B.R.: «El mundo se derrumba» me ha entusiasmado, y ahora si estoy escribiendo decididamente cuentos y hasta tengo el titulo. Se va a llamar «Vamos fusilando mientras llega la orden».

Entrevista de Máximo Soto

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