José Angel
Trelles: «El
salierismo es
tan argentino...
Acá hay tanta
gente que
habla y habla
desde hace 40
años y jamás
compuso
nada».
José Angel Trelles es un artista de opiniones taxativas: «Lo que me preocupa es que, si alguna vez, nos proponemos recuperar la identidad cultural de este país, vamos a tener que llamar a un arqueólogo.». Autor e intérprete de música melódica y tango de enorme trayectoria, intérprete favorito de Astor Piazzolla, Trelles (nominado a los Premios Gardel que se entregan hoy) está impulsando en estos días, desde su cargo de Secretario de Acción Social del Sindicato Unico de Cantantes la creación de la Casa de Cantantes, con sede en Garay 460.
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«No es sólo una casa musical», dice Trelles a este diario «sino fundamentalmente un lugar de contención. A los chicos no sólo le faltan referentes artísticos, sino también familiares. Un chico que no recibió amor en su infancia es un delincuente en potencia, y nuestra Casa apunta sobre todo a la contención de esos chicos. Hay algo que siempre me provoca incredulidad: si la policía agarra a un chico tocando la guitarra por la calle lo persigue. Ese es un reflejo de una sociedad que, cuando algunos de los que piensan lo mismo, viajan a París, se emocionnan cuando ven a los músicos en el subte. No se puede creer».
Periodista: Y más allá de esa falta de referentes en lo familiar, ¿cómo analiza el mismo problema en lo artístico?
José Angel Trelles: Los jóvenes, que manejan un vocabulario paupérrimo, de no más de 300 palabras, carecen hoy de modelos. Yo, por ejemplo, tuve la oportunidad de trascender en mi país y en el mundo gracias a la identidad, a que yo me identifico con un perfil claro de músico del cual hoy ya no se tiene noción. Hoy no hay un Yupanqui, no hay un Piazzolla, lo que queda y sobrevive son estereotipos. Se ha llegado inclusive a ridiculizar, a través de actitudes descalificatorias, el sentimiento genuino. Por caso, si alguien se emociona ante la bandera es considerado un gil. Me preocupa que el cantante esté en la orfandad total.
P.: El llamado rock nacional, ¿puede ser considerado un referente de identidad?
J.A.T.: Hay formas muy respetables, desde luego, pero a mí la expresión rock nacional siempre me sonó como tango japonés. Puede haber un tango japonés, desde luego, pero... Tomemos por ejemplo el caso de un revolucionario musical como fue Astor Piazzolla. Creo que el conjugó como nadie la identidad y la renovación.
P.: Y debió superar la habitual condena de sus contemporáneos.
J.A.T.: Es que el salierismo es tan argentino... Acá hay tanta gente que habla y habla desde hace 40 años y jamás compuso nada.
P.: A veces la condena es un privilegio...
J.A.T.: Tal vez con el tiempo, pero sería tan maravilloso que existiera otra forma de pensar, que no hubiera sectarismos. Yo, por ejemplo, hice tres Carnegie Hall, canté en Francia, en el el teatro Verdi de Padua, en Amsterdam, en fin. Creo que formo parte de la cultura, pero hoy parecería que quienes no son de izquierda no formaran parte de la cultura.
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