Tal como es norma tácita en los países occidentales desde hace décadas, las presentadoras de televisión de Siria a partir de ahora deberán adelgazar para conservar el empleo. Claro que, a diferencia de los procedimientos democráticos, las autoridades de la TV siria transformaron esa máxima no escrita en una norma de estricto cumplimiento.
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La directiva emitida por el titular del canal público sirio, Fayel Al-Sayegh, impone a las periodistas y animadoras respetar «los estándares de relación entre peso y estatura».
La medida, hecha pública mediante un comunicado reproducido por la agencia española «EFE», intenta hacer frente a las crecientes críticas de la audiencia del país árabe. «Desde el 1 de abril, ninguna presentadora podrá aparecer en las pantallas si no se ajusta a los estándares de relación entre peso y estatura», dijo el comunicado, que puso como ejemplo que los límites para las mujeres serán de «60 kilos para una estatura de un metro sesenta».
La nota de la televisión pública, que no mencionó en ningún momento a los animadores, señaló que toda empleada que incumpla dichos requisitos desaparecerá de la pequeña pantalla «hasta que baje de peso».
Como era previsible, la norma despertó críticas en el sector de los sirios más atento a la igualdad de géneros: una joven, que pidió ser identificada sólo como Yiola, dijo que «el director de la televisión siria debería tener más en cuenta la cultura y la calidad de la cadena».
Otra mujer, que solicitó permanecer en el anonimato, argumentó que la cadena siria debería tomar como ejemplo otras televisiones árabes y añadió que el bajo nivel de los presentadores del canal «no tiene que ver con su aspecto físico».
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