Eva Soldati,
presidenta
desde agosto
último de la
Fundación
Amigos del
Teatro San
Martín, a
cargo de las
«fundraising»
para la
institución.
Recaudar para el teatro: esa es la consigna. Eva Theslaff de Soldati ocupa, desde hace poco más de tres meses, la presidencia de la Fundación Amigos del Teatro San Martín, institución que, al igual que sus pares en otros teatros oficiales, colabora estrechamente con las necesidades básicas de la sala, aquellas que ni siquiera pueden ser cubiertas por el presupuesto del gobierno, que siempre resulta estrecho para la confección de las temporadas. «Nos atrae el arte, y justamente por eso aplicamos criterios estrictamente materialistas en nuestra tarea. Hay que recaudar todo lo posible para que el arte tenga espacios mejores» dice Eva Soldati en su diálogo con este diario, compartido con Kive Staiff, director del Complejo teatral del que depende el San Martín junto con otras salas oficiales.
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Fundado en 1960, el Teatro San Martín contó con una Fundación de Amigos sólo a partir de comienzos de los '90, cuando el teatro era dirigido por Emilio Alfaro. La Fundación tenía a su frente, entonces, a la recordada productora Tita Tamames. Su flamante presidenta recuerda su origen finlandés y dice que, aun en su país y antes de conocer su futuro destino latinoamericano, ya había oído hablar del teatro San Martín. «Sabía de su característica eminentemente popular, y su condición de ser nexo entre el gran público y el gran repertorio clásico».
Hoy, el San Martín debe retapizar sillones y sofás de los halls de acceso a las salas Martín Coronado y Casacuberta, la totalidad de las crujientes butacas de la Sala Lugones, que recuerdan en varios sentidos los años de la nouvelle vague; alfombrados de escaleras, y, además, renovar una gran parte del sistema de cableado eléctrico. «La presencia de Eva le ha dado un cambio conceptual a la fundación», elogia Staiff. «Ya no hay las fiestas rumbosas que solían hacerse antes. Ella va a lo concreto, y al teatro le hace falta». Una de las primeras funciones para fundraising será la del próximo jueves, una representación privada de uno de los espectáculos actualmente en cartel en el San Martín, «Enrique IV» de Luigi Pirandello, con Alfredo Alcón. Con cóctel posterior, y una entrada a valor de $150.
El año próximo habrá tiempo para que muchas de esas reformas se lleven a la práctica. En pocos días más, durante la habitual conferencia de prensa que brinda Staiff hacia fines de año para anunciar la temporada siguiente, comunicará que el San Martín permanecerá sin actividades hasta mitad de año, porque las reformas son urgentes. «Finalmente», señala Staiff, «se concretarán las licitaciones que vienen arrastrándose desde hace tiempo, y se formalizará el préstamo del BID para los arreglos en el San Martín. El teatro, por supuesto, no estará paralizado durante ese tiempo, sino que habrá funciones de sus elencos, y del Ballet, en salas como el Alvear y otras del Complejo».
Para la reapertura, a mitad de año, no quiere anticipar mucha información, pero confirma la versión ya difundida: Alfredo Alcón asumirá uno de los mayores desafío teatrales de su carrera, la interpretación del Rey Lear de Shakespeare.
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