20 de marzo 2008 - 00:00

Un film bien porteño para reír con espanto

Los directores de «76 89 03» muestran ahora un humor más logrado y con el que cualquierapuede reconocerse, mientras los intérpretes se entregan como si ésta fuera lapelícula de su vida.
Los directores de «76 89 03» muestran ahora un humor más logrado y con el que cualquiera puede reconocerse, mientras los intérpretes se entregan como si ésta fuera la película de su vida.
«Regresados» (Argentina, 2007, habl. en español). Guión y dir.: C. Bernard y F. Nardini. Int.: C. Issa, D. Leske, L. Sabatini, M. Sein, L. Cazaux, C. Marino, F. Nepo, R. Carnaghi, D. Capusotto.

Las tres historias que aquí se cuentan empiezan en una fiesta de ex alumnos de la secundaria. Los chicos que hace veinte años celebraron llenos de alegría eso que imaginaban el comienzo de su vida libre, hoy son unos gandules más o menos sobradores o acomplejados que se ven venir el comienzo de la crisis de los cuarenta. Algunos sienten que les falta algo, otros saben muy bien lo que les falta, otro que tuvo lo que quería se siente en falta, y cada uno espera una segunda oportunidad. Por ahí va la mano.

La mujercita ya esposa y madre busca ponerse al alcance de su enamorado de la adolescencia, que ahora es un gordito inseguro, avergonzado del fracaso de sus aspiraciones artísticas. El cancherito de antes, siente pena por el infeliz al que verdugueaba en el colegio, y quiere hacerse perdonar. Y los resentidos de siempre acompañan al chanta triunfador que vuelve a casa, pero lo hacen con aviesas intenciones. ¿Quién de ellos logrará finalmente cumplir su expectativa? ¿Y de qué modo?

Comedia amarga, bien graciosa y decididamente amarga hasta más allá de los créditos finales, con ácida y creíble pintura de la falsa amistad, los amores cobardes, el aprovechamiento del débil, la paulatina pérdida de sensibilidad, y otros asuntos, «Regresados» (lógico juego de palabras con «Egresados») cuenta cada historia con un tono distinto, de diversa negrura, llegando en uno de ellos al grotesco, y, dato interesante, cada historia se amalgama muy bien con las otras dos, y cada intérprete se luce como si ésta fuera la película de su vida. Es que, realmente, para muchos es por lo menos la primera donde realmente tienen ocasión de lucimiento, y la aprovechan.

Asimismo, para Cristian Bernard y Flavio Nardini, los autores, es la afirmación de un cine propio, de humor bien porteño, más logrado aún que su inicial «76 89 03», y más intenso, un humor en el que cualquiera puede reconocerse, o reconocernos, y que hace seguir todo el film con una sonrisa que es casi una mueca de dulce espanto, y unas risas que son, en la oscuridad del cine, gemidos disimulados. En suma, esta obra, verdaderamente bien hecha, duele, pero (y por eso mismo) vale la pena.

Un adornito al margen: cierto personaje, digamos, menor del film, encarna a uno de esos tipos que la van de artistas del nuevo cine argentino, filman para los amigos, y reclaman mantenimiento del Estado. Claro que el film entero no pretende ser tan realista, pero las líneas que dice este sujeto las hemos escuchado en más de una mesa redonda.

Dejá tu comentario

Te puede interesar