El estreno de la controversial versión de la película "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson llevó a este diario a publicar, además de su correspondiente crítica, otras dos opiniones que resultaron contrastantes. Una es del sacerdote católico Osvaldo Musto, que elogió y recomienda el film a los fieles, y otra la de un político, Carlos Corach, que tiene una visión muy particular sobre el cine, y quien si bien dijo, al terminar la proyección, que la película "no es antisemita", condena sus excesivas escenas de violencia.
Los actores refuerzan los rasgos más característicos de la ortodoxia artística religiosa, lo que torna a la película mucho más conservadora por fuerza de esos «adjetivos dramáticos»: la desafiante vulgaridad de