3 de marzo 2006 - 00:00

Un moderno "Mercader"

Un moderno Mercader
Es significativo lo que el tiempo ha hecho con esta incómoda comedia dramática de William Shakespeare. Si la crítica prejuiciosa y miope de hasta mediados del siglo pasado aceptaba su acentuado antisemitismo como algo natural (y en ciertos casos hasta lo justificaba), se fastidiaba en cambio, al punto de negarlo, con su fondo homosexual.

Esta versión cinematográfica de Michael Radford potencia la relación amorosa entre Antonio, el mercader, y el joven Bassanio. Y hay que reconocer que, en este caso, esa interpretación -a diferencia de tantos otros intentos por «sacar del closet» a personajes que nunca estuvieron en él- le da más coherencia y solidez al argumento, a la vez que un tono cínico que quizá no haya estado ausente del espíritu de su creador. Desde esta óptica, es lógico que el melancólico y maduro Antonio (Jeremy Irons) arriesgue hasta la vida y «una libra de carne» ante el usurero Shylock (Al Pacino) por conseguirle a Bassanio (Joseph Fiennes) el dinero que necesita para ir a conquistar a la acaudalada y melindrosa Porcia (Lynn Collins), casamiento que tendría como única intención, por parte del frívolo Bassanio, la de acceder a esa riqueza, aunque la enmascare en las más sublimes metáforas amorosas.

Radford
tampoco intenta suavizar el antisemitismo de «El mercader...», penosamente habitual en tiempos de Shakespeare, pero le añade a la obra un prólogo, por el cual se le recuerda al espectador que, en la Venecia del siglo XVI, los judíos no vivían de manera muy distinta que en la Varsovia de 1943.

Marcelo Zapata

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