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Explicado esto, lo cierto es que al final lo que queda es ver la película, que no luce mal, a pesar de los prejuicios que casi obligan a condenarla a priori. Al mejor estilo de la presentación del personaje de El espectador atento a la historia del Exorcista descubre que el arqueólogo no es otro que el
Los flashbacks del horror nazi se repiten a medida que
Esta película pone los nervios de punta, y lo hace con más imaginación que con imágenes gráficas. Hay algunos recursos del cine de terror más obvio y tradicional (como puertas que se abren y cierran solas dramáticamente), que no dejan de ser parte del género. Es más, en este caso, casi alivian por permitirle al espectador sucumbir frente a algo menos inasible que la encrucijada teológico-metafísica latente en cada escena de esta pesadilla iluminada con todos los tonos siniestros de un director de fotografía como
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