Cerca del inicio de la guerra entre EEUU e Irán, el Banco Nacional Suizo (SNB) intervino para frenar una oleada de flujos de capital hacia el franco suizo, considerado un refugio seguro, lo que contribuyó a contener el fuerte aumento de la divisa suiza. Desde entonces, su atractivo como refugio seguro se ha reducido.
De hecho, dado que la inflación suiza es baja y no se percibe un riesgo inminente de una suba de tasas por parte del SNB, la atención de los especuladores se centra ahora en si el franco puede sustituir al yen como divisa de financiación para operaciones de carry trade. Pero, dado que el SNB lleva tiempo lidiando con las consecuencias de la fortaleza de la moneda, este no es un fenómeno que el banco central esté dispuesto a combatir, al menos por ahora.
Hay que tener presente que, durante años, tanto el yen como el franco fueron monedas refugio consolidadas. Esto se debe a la sólida posición de la cuenta corriente de ambos países. Ocurre que, en tiempos de incertidumbre, la repatriación de capitales impulsaba el valor de ambas monedas, una tendencia que los especuladores aprendieron a seguir gracias a los buenos fundamentos económicos de ambos países.
El franco gana terreno como refugio
Ahora, según los expertos, es evidente que el yen perdió su estatus de moneda refugio en los últimos años, al ser reemplazado por su condición de moneda de financiación preferida para las operaciones de carry trade. Por ende, podría decirse que la posición de Suiza como destino de los flujos de capital refugio es más sólida.
El país cuenta con una posición fiscal ejemplar en comparación con la mayoría de sus pares. A esto se suma una larga lista de otros factores, como un sistema jurídico altamente creíble, instituciones gubernamentales robustas y una amplia liquidez. Se puede argumentar también que el estatus de moneda refugio del franco se ha hecho particularmente evidente cuando la Eurozona se encuentra bajo presión, como durante la crisis de la Unión Europea.
Dicho esto, en los últimos años, el valor del franco frente al euro ha sido mayor que durante el período de la crisis de la Eurozona. Si se ignora la fuerte, aunque efímera, caída del valor de la paridad euro-franco a principios de 2015, cuando el SNB abandonó repentinamente su esquema de ajuste cambiario, el cruce entre ambas divisas alcanzó un nuevo mínimo a principios de este año.
Este contexto podría explicar la rápida intervención del SNB al inicio de la guerra con Irán, en un intento por redirigir los flujos de capital hacia activos refugio. Sin embargo, dada la larga relación del franco suizo con los flujos de capital refugio, el cambio de tendencia del cruce de divisas desde la intervención de marzo pasado podría no haber sido el que el SNB había previsto.
La segunda moneda de peor desempeño del G10
Desde el inicio de la guerra, el franco suizo es la segunda moneda del G10 con peor desempeño, después de la corona sueca. Cabe destacar que ni el Riksbank de Suecia ni el SNB están preocupados actualmente por las persistentes presiones inflacionarias.
La inflación minorista de Suiza fue más firme de lo esperado en agosto pasado: con un 0,8% interanual, superó con creces las expectativas promedio del 0,5%, impulsada por el alza de los precios de la energía. Sin embargo, la inflación subyacente, del 0,4% interanual, se situó solo ligeramente por encima del consenso del 0,3%. Según los analistas, esto sugiere que los efectos inflacionarios de segundo orden son limitados. No obstante, el mercado laboral suizo se encuentra ajustado, con una tasa de desempleo de tan solo el 3%.
En una reciente presentación, el presidente del SNB, Martin Schlegel, indicó que no prevé efectos inflacionarios de segunda ronda. De hecho, en los niveles actuales, la inflación se mantiene dentro del rango objetivo del banco central, de entre el 0% y el 2%, y es improbable que un aumento moderado de las presiones inflacionarias sea mal recibido, dada la larga y frecuente lucha del SNB contra la desinflación y la deflación en las últimas décadas.
Así lo ve el mercado
A diferencia de muchos otros bancos centrales del G10, el mercado percibe poco riesgo de una suba de tasas por parte del SNB este año. Dado que la tasa de interés oficial del SNB se sitúa en cero, surge la posibilidad de que el franco suizo adopte el estatus de moneda de financiación.
Sin embargo, el mercado tendría que sopesar esta posibilidad con el riesgo de un aumento repentino de las posiciones largas en el franco si se intensifica la incertidumbre, advierte Jane Foley, estratega de Rabobank. Sobre todo, teniendo en cuenta que el próximo año se celebrarán las elecciones presidenciales francesas y la posibilidad de una victoria de la ultraderecha, este podría ser un riesgo que preocupe a muchos participantes del mercado.
Por otro lado, si el Banco de Japón (BoJ) utiliza su reunión de política monetaria del próximo 18 de septiembre para indicar que el ritmo de endurecimiento de la política monetaria japonesa se acelerará en el futuro, es probable que el mercado continúe evaluando monedas de financiación alternativas.
En este contexto, dadas las muy bajas tasas de interés en Suiza, el franco suizo puede ser una alternativa atractiva para algunos inversores, aunque su estatus bien establecido como valor refugio probablemente disuadirá a otros.
Esto, por ejemplo, hizo que Foley y otros estrategas adelantaran la proyección anterior de 0,95 francos por euro a una perspectiva de tres meses, desde nueve meses. Sin embargo, dado el potencial riesgo político en la Eurozona el próximo año, no ven una fuerte trayectoria alcista para dicho cruce de divisas.
De esta forma, vislumbran que el par franco-dólar opere con tendencia lateral en los próximos meses, principalmente en el rango de 0,81 a 0,82 francos por dólar. En ese caso, consideran que es probable que el promedio móvil simple de 50 días, de 0,81, actúe como soporte.