En las mesas de decisión de los principales agentes económicos las miradas hoy parecen enfocadas en dilucidar los próximos pasos de la política económica oficial. El verano, planteado por los funcionarios como de transición, se acerca a su fin y la expectativa está puesta, una vez más, en el dólar. Entre otros aspectos, en los planes para con el cepo. Como contó Ámbito, si bien aún no hay fechas concretas, el Gobierno ya tiene identificadas las restricciones a la operatoria de los tipos de cambio financieros que apuntará a remover. En el mercado, la visión predominante es que ese desarme se hará de forma gradual.
Dólar financiero: el mercado espera que la salida de las restricciones sea gradual
Según los analistas, así se desprende de las cotizaciones de la deuda en pesos y de los movimientos del equipo económico. Como contó Ámbito, el Gobierno ya tiene un listado de regulaciones a remover para el dólar MEP y el CCL.
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Dólar financiero: la salida del cepo aún no tiene un cronograma definido.
Si bien Javier Milei asegura que se está cada vez más cerca del objetivo y que el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo ubica cerca de mediados de año, la salida del cepo aún no tiene un cronograma definido. En el Gobierno prima la idea de que al menos debería haberse conseguido equilibrar el número de reservas netas (que hoy son negativas en alrededor de u$s4.400 millones, de acuerdo con cálculos de la firma Cohen). "Un pronóstico del FMI es que se podría terminar hacia mitad de año, pero lo que ha dicho el presidente Milei es que, si las cosas van bien como hasta ahora, a lo mejor se termina antes todavía", afirmó este martes José Luis Espert, presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, luego de compartir un panel con Milei en Expoagro.
Según supo Ámbito de fuentes con conocimiento del tema, los funcionarios afinan el paquete de restricciones a desarmar tanto en el mercado oficial como en el de capitales, pero aún no está resuelta la mecánica con la que se implementará esa remoción.
Los movimientos financieros parecen alinearse con la idea de una salida gradual. Además de lo que sugiere el accionar del equipo económico, los analistas observan que el mercado pricea ese escenario. La consultora 1816 lo analizó a la luz de las cotizaciones de la deuda soberana en pesos indexada a la inflación, que continuó operando en alza durante la última semana.
“Lo más notable es que las tasas forward en la curva CER a partir del cuarto trimestre de 2024 ya están bien dentro del territorio de un dígito. Si tomamos como referencia el T4X4 y calculamos las forwards de los bonos CER con vencimiento de 2025 en adelante, vemos que el mercado tiene metido en precios que el 14 de octubre ningún Boncer rendiría más de CER más 6,2%, lo que implica paridades hacia fin de año de año por encima de 90%, lejísimos de las de los bonos hard dólar aun luego del rally reciente”, analizó 1816.
¿Qué implica eso desde su punto de vista? Que esa firmeza del mercado de deuda en pesos muestra que ya “prácticamente no pricea la posibilidad de que haya estrés alguno en las curvas soberanas en moneda local tras una potencial unificación cambiaria (condición previa necesaria si el Gobierno decide avanzar en un esquema de ‘libre competencia de monedas’)”. Dicho de otra manera, que se descuenta un aterrizaje suave de lo que queda del “overhang (excedente) de pesos con un desarme gradual de las todavía numerosas restricciones al FX financiero”.
Analistas no ven una salida del cepo en bloque
Damián Pierri, economista e investigador (UBA-Conicet y Universidad Autónoma de Madrid), coincide en que las tasas súper negativas “no pricean” una inmediata salida del cepo en bloque. Considera que lo lógico, en función del intento de sanear el balance del Banco Central, sería que se hiciera para recuperar la capacidad de hacer política monetaria y fijar rendimientos positivos cuando se desarme del control de cambios. Cuando eso ocurra, impactará en la cotización de los títulos indexados. “No veo una salida del cepo rápida y la curva CER es una señal en ese sentido”, sostiene.
Aunque existe otro factor que impulsa la demanda y los precios de esos bonos. Tanto Pierri como 1816 creen que, en parte, se debe al impacto de la oferta de seguros de liquidez del BCRA para los bancos en las estrategias de carry trade. Estos puts u opciones de recompra jugaron un rol clave para apuntalar las licitaciones de Luis Caputo y su secretario de Finanzas, Pablo Quirno, al fomentar que las entidades financieras desarmen pases del Central y migren a deuda del Tesoro, con la garantía de que cuando quieran desprenderse de los títulos la autoridad monetaria saldrá a recomprárselos. Una estrategia riesgosa que hizo crecer el stock de esta “deuda latente” del BCRA a más de $14 billones. “Son los dos factores, es difícil saber cuál pesa más”, dice Pierri.
La consultora, más allá del rol de esos seguros, señala que “también refleja la creciente confianza de un mercado que ‘elige creer’” en el plan del Gobierno, a pesar de las razonables dudas sobre la sostenibilidad del plan de ajuste en shock vía licuación (que desplomó los ingresos de jubilados y trabajadores y agudizó el escenario recesivo) que se reflejan en las dificultades para colocar deuda sin apelar a los puts.
Javier Casabal, de Adcap Grupo Financiero, remarca que “la unificación cambiaria, levantando restricciones, solo se puede hacer habiendo primero recuperado la demanda de dinero” y considera que se está yendo en esa dirección. “Pero todavía hay un camino por recorrer, en lo fiscal y en lo financiero. Por lo pronto, el Tesoro debería empezar a hacer licitaciones sin puts que empiecen a mostrar mayor confianza en esta administración. De otra manera, los pesos que se rollearon hasta 2026 o 2027, si se ‘asustan’ puede convertirse en deuda de muy corto plazo si se ejecutan los puts, reeditando el riesgo Leliq”, advierte.
“Por el precio de los activos, el mercado está priceando un desarme del cepo para antes de fin de este año que no sería traumático para el mercado de bonos en pesos. Y eso implica que la quita de las restricciones cambiarias sea gradual. Siempre, desde la campaña, el planteo fue shock fiscal y gradualismo cambiario, que es lo que se está dando. No veo un escenario donde se saquen todas las restricciones en bloque y los bancos puedan comprar libremente dólares contra venta de sus tenencias de bonos en pesos (mediante ejecución de puts)”, analiza Nicolás Rivas, operador de BAVSA.
Más allá de las restricciones al dólar MEP y al CCL, también pone sobre la mesa la política aplicada en el mercado oficial. “Por un lado, están ordenando el stock de deuda de los importadores con la emisión de los BOPREAL y el monto de emisión de esos bonos es muy similar a lo que el BCRA fue comprando en el mercado cambiario, donde también están pateando para adelante pagos de importaciones”, señala. Así, considera que ante la necesidad de hacerse de dólares líquidos para salir de reservas netas negativas no están dadas las condiciones para que remuevan en el corto plazo el pago escalonado de importaciones.
Ese esquema fue lo que permitió abrir una ventana de cuatro meses para comprar divisas durante el verano. Una ventana que se cerrará en abril, cuando el volumen mensual de compras al exterior se equilibre con los pagos pautados. En otras palabras, aún no están los dólares para sostener una demanda de divisas liberada de golpe (por esa y otras vías) a pesar de la fuerte licuación de los pesos de la economía.
Dólar financiero: las restricciones que planean remover
Más allá de la forma en la que se implemente, como adelantó este medio, el Gobierno ya tiene en carpeta un listado de restricciones a la operatoria de los dólares financieros que planea remover. En primer lugar, se prevé eliminar el tope diario de $200 millones para operar o transferir títulos utilizados en la compraventa de dólares financieros, así como también la obligación de informar con cinco días de anticipación las operaciones.
El parking de un día (plazo mínimo de tenencia de los títulos con los que se compra MEP y CCL) bajará a cero. Además, se prevé remover la norma de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que impide comprar dólares financieros en caso de haber tomado cauciones.
Por fuera del universo de regulaciones de la CNV, también se estudia eliminar la Comunicación A 7340 del BCRA. La norma establece que cada vez que se vende un título contra dólares esas divisas deben ser transferidas a una cuenta bancaria antes de poder volver a utilizarlas para operar.
Lo propio ocurre con un conjunto de regulaciones a los fondos comunes de inversión (FCI). Una de ellas es la prohibición de ofrecer fondos bimonetarios, es decir, constituidos tanto en dólares como en pesos. Lo mismo sucede con el impedimento de suscribir FCI en especie, particularmente con valores negociables nominados en dólares, un mecanismo que se interrumpió el año pasado ya que era utilizado como vía para eludir las restricciones cambiarias.







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