El dólar mayorista volvió a subir el miércoles y se consolidó por encima de los $1.500, en una jornada particularmente sensible para el mercado cambiario por el denominado “fixing”, que determinó el tipo de cambio de referencia para el pago de títulos dólar linked por casi u$s2.600 millones que vencen a fin de mes.
La cotización avanzó $2,50 y terminó en $1.514, luego de tocar un máximo intradiario de $1.515. El minorista, en tanto, subió $5 y cerró en $1.535 en Banco Nación, mientras el dólar tarjeta quedó cerca de los $2.000.
La rueda volvió a confirmar un cambio respecto de las últimas semanas: aunque el Gobierno continúa interviniendo y ofreciendo cobertura, el nivel de $1.500 dejó de funcionar como un techo rígido para el mayorista.
La atención estuvo puesta especialmente en el vencimiento de la letra dólar linked D31G6. La Secretaría de Finanzas había logrado canjear apenas el 34,12% de esos instrumentos, por lo que quedaron alrededor de u$s2.595 millones para afrontar el 31 de agosto.
Fuerte intervención en futuros
La presión por el “fixing” se reflejó con fuerza en el mercado de cobertura. Según operadores, hubo presencia oficial tanto en futuros como en bonos dólar linked. El volumen negociado en futuros alcanzó los u$s3.572 millones, muy por encima de los aproximadamente u$s1.000 millones diarios que se venían operando en promedio durante agosto y el registro más elevado desde mayo de 2025.
Martín de la Fuente, de BAVSA, destacó además que el volumen negociado en el Mercado Libre de Cambios alcanzó los u$s679 millones, frente a un promedio de u$s510 millones en lo que va del mes.
Pese a la mayor presión cambiaria, el BCRA terminó la rueda con compras por u$s61 millones, el monto diario más elevado desde el 20 de agosto. El martes había adquirido apenas u$s9 millones.
Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, consideró que la elevada intervención era esperable por el volumen de títulos dólar linked pendiente de vencimiento. Sin embargo, sostuvo que, aun cuando el tipo de cambio podría ubicarse más arriba sin intervención oficial, por ahora no se observa una demanda de cobertura que anticipe un salto mucho mayor.
La presión por el “fixing” se reflejó con fuerza en el mercado de cobertura.
El dólar de $1.500 quedó atrás
Durante varias semanas, los $1.500 habían funcionado como una suerte de techo informal para el dólar mayorista. El mercado detectaba intervenciones en futuros, oferta de instrumentos dólar linked y una administración más restrictiva de los pesos para evitar que la cotización superara ese nivel.
Esta semana, sin embargo, el Gobierno permitió que el dólar atravesara esa barrera y se mantuviera por encima. Para buena parte de la City, el movimiento refleja una flexibilización de la estrategia más que un abandono de la intervención cambiaria.
El Gobierno continúa ofreciendo cobertura y administrando la liquidez, pero dejó de defender de manera estricta un valor nominal determinado para el dólar.
Dólar y tasas: el nuevo equilibrio que mira la City
Detrás del cambio aparece otro factor que preocupa al mercado: el nivel de las tasas de interés. La menor disponibilidad de pesos llevó recientemente a las tasas cortas a niveles que no se observaban desde febrero, encareciendo el financiamiento y aumentando la volatilidad.
En ese escenario, algunos analistas consideran que permitir un dólar algo más alto puede ayudar a descomprimir las tasas en pesos, aunque con el riesgo de generar una mayor presión sobre la inflación.
Gabriel Caamaño, director de Outlier, sostuvo que, una vez flexibilizado el techo ad hoc de $1.500, “deberían aflojar la tasa en pesos y su volatilidad”.
Federico Glustein, por su parte, planteó que detrás de la dinámica aparece una disyuntiva para el Gobierno: mantener un dólar contenido para contribuir a la desaceleración de la inflación o permitir tasas más bajas para favorecer la actividad económica.
Pablo Repetto, Head of Research de Aurum Valores, relativizó el quiebre de los $1.500 y lo definió como una “corrección relativamente normal”, mientras José Ignacio Bano sostuvo que, en el largo plazo, resulta razonable que el dólar y la inflación mantengan cierta relación.
Así, superado el nivel simbólico de $1.500, el mercado empieza a buscar cuál será el nuevo equilibrio cambiario. La atención estará puesta en cuánto margen está dispuesto a darle el Gobierno al dólar y, sobre todo, si esa mayor flexibilidad consigue reducir la volatilidad de las tasas sin poner en riesgo el proceso de desinflación.