Interpol emitió una orden internacional de búsqueda y detención del surcoreano Do Kwon, el polémico responsable de las criptomonedas Luna y Terra, cuyo colapso en mayo arrastró al mercado mundial de las divisas virtuales a perder hasta 300.000 millones de dólares.
Los fiscales surcoreanos en Seúl dijeron el lunes a Bloomberg que la organización policial internacional emitió la notificación en respuesta a los cargos a los que se enfrenta Kwon en Corea del Sur relacionados con el colapso del ecosistema Terra. La noticia llega solo una semana después de que los fiscales surcoreanos le pidieran a Interpol que emitiera una "notificación roja" sobre Kwon el 19 de septiembre.
Una notificación roja es una "solicitud a las fuerzas del orden de todo el mundo para que localicen y detengan provisionalmente a una persona a la espera de su extradición, entrega o acción legal similar", según el sitio web de Interpol.
También se produce menos de dos semanas después de que las autoridades surcoreanas emitieran una orden de detención contra Kwon y otros cinco asociados por presuntas infracciones de las leyes del mercado de capitales del país.
Anteriormente se creía que Kwon residía en Singapur, pero las autoridades locales dijeron el 17 de septiembre que no estaba en el país, y horas después Kwon dijo que no estaba "fugado", aunque no reveló su ubicación.
Desde que UST colapsó y provocó el desplome de Terraform Labs, las autoridades surcoreanas han intentado que Do Kwon de explicaciones. Sin embargo, los fiscales consideran que su salida hacia Singapur y la disolución de las oficinas locales de su compañía han sido ejemplos claros de un intento por evadir una investigación en profundidad.
A esto se le suman las denuncias y demandas de miles de ahorristas, quienes han visto desaparecer su dinero de la noche a la mañana. Algunos, incluso, acusan al empresario de haber montado una estafa piramidal.
Pero no todos en el ecosistema de las criptomonedas creen que la intervención de Interpol sea positiva. Según recoge TechCrunch, especialistas consideran que la emisión de la alerta roja puede sentar un peligroso antecedente para la industria y perjudicar la innovación, especialmente si Do Kwon no defraudó a los inversores a propósito.
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