El petróleo avanza este viernes en los mercados internacionales, en el último día de una semana marcada por la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de reducir su producción y la amenaza de Rusia de cortar el suministro de hidrocarburos si Europa y Estados Unidos deciden avanzar en fijar un tope a los precios del petróleo ruso.
Así empieza a cerrar una semana marcada por la volatilidad, con dos jornadas de bajas pronunciadas y otras dos de subas que intentaron compensar las caídas.
El crudo West Texas Intermediate (WTI) avanza este viernes un 1,8% y cotiza a u$s85,1 el barril en los contratos futuros con entrega en octubre.
El Brent del Mar del Norte gana 2% y se ubica en u$s90,9 el barril en los contratos futuros a octubre. Así, el Brent logra volver a trepar por encima de los u$s90 después de haber perforado ese piso el miércoles por primera vez desde el inicio de la guerra.
La OPEP informó que este jueves su canasta de crudos cerró en u$s92,67 el barril, frente a los u$s95,96 registrados en la jornada anterior, lo que representó un retroceso del 3,4%.
Esta semana el G7 consolidó su decisión de avanzar en fijar topes de precios al gas y petróleo rusos como una medida para reducir el financiamiento a ese país como penalidad por la guerra en Ucrania, y además para bajar su influencia sobre los precios internacionales de la energía.
Rusia reaccionó y amenazó con suspender todo suministro a Europa de sostenerse esta decisión. Esta semana la distribuidora rusa de gas Gazprom anunció que cortaba el suministro al viejo continente a través de su gasoducto Nord Stream I, que provee en particular a Alemania. La decisión se enmarca en el final del verano boreal y el comienzo del invierno, que ya orientó a los gobiernos de la región a impulsar medidas de ahorro y protección de la ciudadanía. El último caso fue el del Reino Unido, donde la primera ministra, Lizz Truss, anunció que se congelarían los precios del gas y la electricidad durante dos años.
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