El trigo subió fuerte ante preocupación por escasez global

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El mundo se encamina hacia los inventarios de grano más ajustados de los últimos años, pese a la reanudación de las exportaciones de Ucrania, por los envíos escasos y las cosechas de otros grandes productores son menores de lo previsto inicialmente.

Los futuros del trigo estadounidense subieron alrededor de un 2% este martes, ya que la preocupación por la escalada del conflicto en Ucrania y la pausa en el alza del dólar a máximos de 20 años estimularon una ronda de cobertura de posiciones cortas, según operadores.

El contrato de noviembre de la oleaginosa cayó 0,2% hasta los u$s517,35 la tonelada, a la vez que el de enero lo hizo por 0,2% para concluir la jornada a u$s519,56 la tonelada.

Por su parte, el maíz avanzó 0,2% y cerró a u$s262,78 la tonelada, debido a que el avance de la cosecha norteamericana "resultó levemente menor al previsto por los operadores".

A esto se sumó la inestabilidad en la zona del Mar Negro, en el día en que concluyen los referendos convocados por cuatro regiones separatistas del este y del sur de Ucrania para anexarse a Rusia, cuestión que también afectó al precio del trigo, que ganó 1,6% y se posicionó en u$s320,22 la tonelada.

El mundo se encamina hacia los inventarios de grano más ajustados de los últimos años, pese a la reanudación de las exportaciones de Ucrania, por los envíos escasos y las cosechas de otros grandes productores son menores de lo previsto inicialmente. El mal tiempo en regiones agrícolas de referencia redujo las cosechas de cereales y recortó las existencias, lo que aumenta el riesgo de hambruna en algunas de las naciones más pobres del mundo.

Se espera que Estados Unidos, el principal productor de maíz del mundo, recoja su menor cosecha en tres años. La sequía también castiga las cosechas europeas y amenaza la próxima temporada de siembra en Sudamérica.

Brasil además redujo este martes su estimación de exportaciones de soja, harina de soja y maíz para septiembre en casi 500 millones de toneladas.

Mientras tanto, el presidente ruso, Vladimir Putin, anticipó que espera que la cosecha de su país sea récord por 150 millones de toneladas este año. Sin embargo, Rusia atraviesa dificultades para exportar sus tenencias por las sanciones de accidentes por la guerra. "Las entregas de cereales y fertilizantes en el extranjero siguen siendo difíciles", lamentó Putin. "Las sanciones contra Rusia podrían agravar la situación y provocar una crisis alimentaria mundial", advirtió.

Gracias a una negociación que encararon la ONU y Turquía, las exportaciones ucranianas de granos alcanzaron a vender 4,7 millones de toneladas.

A nivel local, la producción de trigo ya mostraron bajas en sus proyecciones hasta las 16,5 millones de toneladas.

Para el final de la campaña agrícola 2022/23, se espera que las reservas mundiales de maíz serán suficientes para 80 días de consumo, un 28% menos que hace cinco años y el nivel más bajo desde 2010/11, según las cifras recopiladas para Reuters por el Consejo Internacional de Cereales.

Eso supondría menos días de existencias de maíz de los que tenía el mundo en 2012, cuando la última crisis alimentaria mundial provocó disturbios. El Banco Mundial ha destinado 30.000 millones de dólares para ayudar a contrarrestar la escasez de alimentos agravada por la guerra, y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció la semana pasada casi 3.000 millones de dólares en fondos más para combatir la inseguridad alimentaria.

En China también la sequía juega un rol clave que amenaza a las cosechas mientras que India limitó sus exportaciones de arroz. La expectativa está centrada en que las cosechas de maíz y soja de Brasil sean récord.

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