La condena a Cristina Fernández de Kirchner por la causa Vialidad golpeó fuerte hacia el interior del Frente de Todos. La liga de gobernadores, el PJ bonaerense y los bloques propios en las diferentes legislaturas del país expresaron, en las últimas horas, su desacuerdo con el fallo.
Sin embargo no se trató de una novedad. La propia vicepresidenta había dejado claro que esperaba una resolución en su contra. Las organizaciones de base, incluso, discutieron en la previa sobre si lo mejor era salir o no a la calle a manifestarse en contra de la decisión de la Justicia. Pero el impacto más grande se dio en los distritos bonaerenses del Gran Buenos Aires, allí donde la llegada de la vicepresidenta está por encima de la media. Y así quedó claro tras la visita de la expresidenta a Ensenada, el distrito donde el kirchnerismo duro encontró un nuevo refugio tal como sucedió con Avellaneda durante los años de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal en el poder. El mensaje de Cristina fue claro según contaron desde adentro: “Háganse cargo”. Sucede que ahora el kirchnerismo deberá salir a pelear por dentro del Frente de Todos sin Cristina como buque insignia. Eso sí, como le aclaró un intendente a este medio: “Ella anunció que no será candidata, no que no seguirá liderando al movimiento”.El problema con el que cuentan hoy los jefes comunales del Gran Buenos Aires es que, con la decisión de CFK de no presentarse a ningún cargo electivo en 2023, sienten que la defensa del territorio será más difícil.
Arrastre
“Cristina siempre aportó un piso indiscutible para los intendentes. Y nos llevó a potenciar el trabajo a nivel local sabiendo que contábamos con una cantidad de votos fuertes”, agrega el mismo jefe comunal.La lectura que hacen los alcaldes es que sin la vicepresidenta en la boleta, serán ellos mismos los que deberán salir a pelear no solo por sus distritos sino también con el aporte del voto ascendente. El mismo que surtió efecto en 2021 tras una PASO compleja en Buenos Aires que, gracias a la campaña previa a las generales, posibilitó elevar los números no solo de la boleta local sino también de la regional y la provincial.Claro, no todo cuenta con la misma realidad. Las elecciones del año pasado pusieron en evidencia diversas situaciones a tener en cuenta, sobre todo en algunos distritos del GBA en el corredor oeste.La derrota en Morón e Ituzaingó y la puja interna en Hurlingham entre el peronismo y La Cámpora abrió un cuadro de situación donde la oposición está dispuesta a dar una batalla que, sin Cristina en la boleta, parecería tornarse más beneficiosa.Eso sí, la visión del ala dura del PRO no es la misma. Es que los llamados halcones consideran que la baja de Cristina para ocupar algún lugar en la boleta “sonó a mentira” y que “todavía falta mucho para junio, cuando se anotarán los candidatos”.Por ende, con parte de las cartas echadas, la puja por los distritos gobernados por el FdT se convertirá en un escenario en el que desde el oficialismo intentarán hacer fuerza por poner el foco en lo local mientras que desde la oposición intentarán sacar a la luz la problemática en torno a la inflación y la inseguridad.
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