El día de la muerte de Roberto Basile en cancha de Boca.
El grave estado en el que se encuentra Miguel Ramírez tras ser alcanzado por una bengala durante un recital del grupo La Renga en el autódromo de La Plata es un eslabón más de una cadena de hechos trágicos que fueron provocados por el imprudente uso de estos objetos pirotécnicos.
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La tragedia del Boliche República Cromañón, donde el 30 de diciembre de 2004 una bengala generó el incendio del lugar y como consecuencia de ello murieron 194 personas que fueron a ver un show de Callejeros, es la lamentable referencia del hecho sufrido por Ramírez, pero hay otras dos historias vinculadas a este tipo de situaciones que conmovieron al país.
La primera de ellas ocurrió el 3 de agosto de 1983 cuando en La Bombonera jugaban Boca ante Racing y una bengala que partió de la tribuna local y recorrió 150 metros impactó en la garganta del simpatizante de "La Academia" Roberto Basile, un chico de 26 años que murió como consecuencia de la grave herida sufrida.
La otra historia relacionada a este caso fue la que se produjo el sábado 18 de abril de 1992, cuando la familia Martínez disfrutaba del show Castillo Fantástico en Mundo Marino. A 200 metros de ellos, en el anfiteatro del lago, Marcelo Villalba -por entonces de 26 años- representaba al personaje de Pescadeitor y en un momento dijo: "Rambo no tiene teléfono, pero ya sé cómo comunicarme con él, usaré esta superbengala luminosa".
Esa fue la frase que le dijo Villalba al público que llenaba las gradas e inmediatamente disparó una bengala, que en vez de desintegrarse se desvió en el aire y se clavó en el cuello de Lorena Martínez, de 13 años, quien murió minutos después.
Por ese hecho, cinco años después, la Justicia condenó a dos años y seis meses de prisión en suspenso a los acusados por el accidente.
Entre ellos estaban José David Méndez, uno de los dueños del oceanario, ubicado en San Clemente del Tuyú, a Antonio Núñez (encargado de la sección en la que ocurrió el accidente) y a Villalba, por ser responsables del "homicidio culposo" de la chica.
En esta ocasión, Ramírez se debate entre la vida y la muerte, nuevamente en un trágico episodio por el uso de una bengala durante un espectáculo recreativo, en este caso musical, que pasó de la celebración a la angustia en cuestión de segundos.
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