23 de diciembre 2004 - 00:00
Apareció la nena de 4 años secuestrada en el subte
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En tanto, cerca del mediodía, la menor estaba con sus captores en una pizzería llamada "El nuevo genovés", ubicada en la intersección de las calles Quinquela Martín y Melo, en el barrio porteño de Barracas.
En el procedimiento, la policía logró detener a la mujer, quien presentaba las características fisonómicas que brindó la madre de la pequeña en su denuncia, pero el hombre que estaba con ella se dio a la fuga.
La menor fue llevada a la seccional 26, en donde médicos forenses la revisaron y comprobaron que estaba en perfecto estado de salud, aunque había dormido poco y tenía algunas picaduras de mosquitos en sus brazos.
El titular de la Red Solidaria, Juan Carr, se hizo presente en la comisaría de Barracas y agradeció a la comunidad y a la fuerza policial por haber encontrada la niña.
"Yo quiero ir con mi mamá que está durmiendo en el subte", dijo Julieta a los policías mientras esperaba que su madre la fuera a buscar.
Karina había relatado que había ido a un banco de la avenida Cabildo, en el barrio de Belgrano "a cobrar el plan" Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, y que se encontró con una mujer que conocía "de vista" por habérsela encontrado en la plaza a la que suele llevar a su hija a jugar.
A su vez, el hermano de Karina, Néstor Lagoa, agregó que esa mujer sería conocida como "la Colo" -por el color rojo de su pelo-, y que dijo que hacía un par de días que estaba en la calle, pues se habría peleado con su familia.
Karina agregó que luego de cobrar la invitó a comer una pizza, y dijo que mientras charlaban de sus problemas "me preguntó si estaba depresiva y si quería un antidepresivo, que me iba a levantar el ánimo y me iba a hacer sentir mucho mejor".
"Me dio una pastilla celeste y empecé a dormirme. Fuimos al subte y me quedé dormida. Me desperté en la estación Catedral, y ya no estaba la nena", añadió la joven madre.
Karina dijo que la secuestradora vestía "un short con flores turquesas, una remera blanca, es gordita, de 30 o 35 años, y tiene un tatuaje en el brazo".
Un guarda, según contó el tío de la nena, al verla dormida a la madre de la pequeña le había preguntado a la mujer que estaba a su lado -la presunta secuestradora- si la conocía, y ésta le dijo que no, y que la niña era su hija.




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