La Paz (ANSA, AFP, EFE) - Las dos principales regiones productoras de hidrocarburos bolivianas cumplieron ayer un paro exigiendo un referéndum inmediato para combatir el «centralismo administrativo», en medio de una severa crisis institucional que obligó al presidente Carlos Mesa a demandar esfuerzos para preservar la unidad de Bolivia.
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«Bolivia atraviesa una crisis profunda. Como presidente quiero decirles que, si tengo que retroceder en mis posiciones para que Bolivia salga de este entuerto en el que está, lo voy a hacer sin dudar un instante», dijo Mesa en Potosí, en referencia al paro en los departamentos de Santa Cruz y Tarija. Dirigentes cívicos y empresariales de las dos regiones le exigen que convoque a un referéndum para lograr mayor autonomía de La Paz para el 5 de diciembre, en coincidencia con las elecciones municipales, una instancia que según la ley, sólo podría ser convocada una vez al año y nunca seis meses antes o después de una elección.
El 18 de julio hubo una consulta sobre hidrocarburos, sobre la base de cuyos resultados el Congreso estudia actualmente una nueva ley. El proyecto que estudia el Congreso dividió al país entre regiones productoras, interesadas en preservar la inversión privada y acelerar la producción y venta del gas, y las no productoras, empeñadas en aumentar impuestos a las petroleras privadas y recuperar la propiedad estatal de los hidrocarburos.
Mesa pidió al Congreso la pronta aprobación de la nueva ley para contrarrestar el creciente déficit fiscal. El Comité Cívico de Santa Cruz reiteró que, si no se acepta su demanda de referéndum, aprobará por cuenta propia un estatuto regional de autonomía. Tarija se plegó a la demanda y al paro.
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